Un encanto

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Y si soñamos y vivimos? ¿Y si un día, al soñar y vivir, descubrimos que entre la temporalidad del mundo y la inmortalidad sólo hay un paso? ¿Y si al proseguir con nuestra excursión, inventamos una historia sublime e inolvidable?

El encanto de los poemas y los textos románticos es que uno, al escribirlos, pronunciarlos y sentirlos, construye la ruta al cielo con detalles y trozos de sueños y realidades que acomoda cada día, materiales ambos que en el amor son complemento para hacer de la historia idílica un encuentro, la definición de una fórmula mágica, la coincidencia entre las ilusiones y las vivencias. No es, como suponen algunos, que el enamoramiento sea insoportable y ciegue a quienes verdaderamente lo experimentan porque sólo aquellos que han probado el sabor de su esencia, conocen el significado de la locura de un amor. Envueltos en ese delirio que rescata del naufragio a uno más otro -a ti y a mí- y nos coloca en el mundo de frente, como somos, descubrimos y experimentamos la felicidad cada instante, con sus auroras y ocasos, dentro de una epopeya irrepetible, plena e inolvidable, durante nuestra excursión por las estaciones de la vida, rumbo, tú lo sabes, al palpitar sin final.

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Se escribe un poema…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Eres mi poema

Un poema es inspirado por un amor grandioso e inolvidable, por una mirada dulce y profunda, por unos labios que transmiten el sabor del paraíso, por unas manos femeninas que acarician igual que la brisa, el viento y la lluvia y dejan su perfume impregnado como encanto y recuerdo de una vida compartida. Un poema se escribe a la musa que lo inspira, a la mujer que se ama, al yo en que se vuelve la otra persona, al tú que se percibe en el alma, a ti y a mí cuando somos uno. Un poema, insisto, es la cuenta de un collar interminable que alguien, desde un espacio secreto, dicta a quien lo escribe para deleite de un amor que no se olvida y es eterno por ya latir en uno y estar inscrito en las frecuencias y el pentagrama del universo. Un poema lo escribo sólo para ti cuando ríes y estás conmigo o te encuentras lejos, al enamorarme de tus ojos y de tu alma, al caminar juntos, al abrazarte desde el silencio interior, al correr contigo, al beber café, al cantar, al vivir y al soñar, en algún momento si estás triste, durante el encuentro y la despedida, al asombrarme del amor que te tengo y renuevo cada instante, al leerte en mi historia y descubrirme en tu senda mágica.

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Inolvidable para ti

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Siempre entendí que se trataba de ella, la pequeña que presentí durante mi infancia dorada y sustraje de mis sueños, la niña consentida de Dios, la musa que inspira mis obras y que al amarla, al saberla real, provoca que la admire, que sienta asombro hasta de mi enamoramiento y que hoy viva la locura de un amor que me lleva a las estrellas, al polvo cósmico, a la luz eterna. Prometí amarla y ser inolvidable para ella. Si lo soy y un día, una tarde o una noche, ella o yo cruzamos el umbral, la frontera entre el mundo y la morada celeste, no dudo que en algún instante, si acaso existe el tiempo en el palacio de Dios, su alma y la mía se reconocerán de inmediato para unirse en un romance sin final…

Quiero ser inolvidable para ti, no por el perfil de mi rostro, sino por la brillantez de mis ojos cuando te miro, por la dulzura de mis palabras al hablarte, por la alegría de mi sonrisa al estar contigo, por el sabor de mis labios al besarte. Quiero ser inolvidable para ti, no por la ropa que porto ni por la loción que utilizo, sino por el aroma de mi piel, los abrazos de amor y consuelo que te doy y lo que mis manos hacen por ti cuando ríes o sufres. Quiero ser inolvidable para ti, por los caminos que recorremos, los puentes que cruzamos y los sitios que visitamos; pero también, no lo niego, por las huellas que dejamos, la ruta que trazamos, los capítulos que compartimos. Quiero ser inolvidable para ti, por las horas que robamos a las manecillas del reloj, por los días que hacemos nuestros y restamos a los almanaques, por los años en el mundo y las promesas de un amor más pleno en la eternidad. Quiero ser inolvidable para ti, no por las superficialidades que están de moda, sino por mi amor fiel, por esta locura que me provoca admirarte tanto y sentirte como un tú muy mío sin arrebatar tu identidad ni ensombrecer tu vuelo. Quiero ser inolvidable para ti, por mis poemas y detalles, por nuestros sueños y realidades, por las ilusiones que atrapamos en burbujas que solemos reventar, cuando jugamos, para tornarlas en vivencias. Quiero ser inolvidable para ti, por la oración de cada día, por el asombro de un amor extraordinario, por los actos cotidianos, por el sí y el no de la vida. Quiero ser inolvidable para ti, de tal manera que sientas emoción, alegría e ilusión cuando exprese suavemente en tu oído, mientras te entrego un poema y un bouquet de flores perfumadas y de dulce policromía: “me cautivas. Estoy enamorado de ti. No espero a alguien más porque mi alma te ha reconocido. Eres tú. Te amo fielmente”. Quiero ser inolvidable para ti, al grado de que sientas el cielo durante los días de tu existencia en este plano y las cosas del mundo, el universo y la creación se confabulen a nuestro favor, hasta abrir las compuertas de un cielo que inicia en nuestras almas y se proyecta al infinito cual ensueño interminable. Quiero ser inolvidable para ti, por la historia que protagonizamos y compartimos, por los sueños e ilusiones, por las vivencias, por nuestros juegos, por los momentos de silencio, por lo sencillo y complejo, por la risa y las lágrimas, por las luces y sombras, por el tesoro que prometimos entregar a Dios. Quiero ser inolvidable para ti, lo confieso, para que el día que retornemos a la morada de las almas, la tuya y la mía se reconozcan y permanezcan abrazadas y felices en el arrullo de la eternidad.

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Al otro lado de la puerta

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Al otro lado de la puerta, existen las posibilidades de las auroras y los ocasos. Hay, parece, ignorancia, miedo, adversidad, problemas, mediocridad, obstáculos, miseria, enfermedades, fracasos, perversidad, odio, amargura y tristeza; pero también conocimiento, valor, oportunidades, grandeza, caminos y puentes, salud, éxito, fortuna, ilusiones, bien, amor, alegría, belleza y felicidad. Prepárate para vivir. El momento es hoy porque el de ayer ya se consumió y queda en las remembranzas, en las huellas que dejaste o que el tiempo borró por ser tan débiles, y el de mañana, en tanto, no sabes si vendrá a ti. Vive. Analiza y toma las decisiones que más te convengan y a quienes te rodean, a aquellos que amas, e incluso hasta los que no conoces porque en la vida y el universo, todo lo que sientes, piensas y ejecutas tiende a retornar con mayor energía. Abre la puerta y atrévete. No dejes nada sin explorar. Intenta ser extraordinario e inolvidable, humilde desde tu ser y grandioso como persona, enérgico en tus decisiones y siempre, no lo olvides, con convicciones e ideales firmes, con un código coherente con el desenvolvimiento de tu ser. Vales mucho. Al otro lado de la puerta, es cierto, se encuentran los abismos y las cumbres, los desfiladeros y las cimas, la oscuridad y el resplandor; sin embargo, al abrirla, descubrirás la entrada a tu morada, a tu ser, a rutas y túneles insospechados, a reinos subyugantes. En ti, al otro lado de la puerta, reposan fuerzas y tesoros incalculables que sólo esperan los tomes y utilices para bien. Al otro lado de la puerta, moran tus luces y sombras, tú, ellos, nosotros, todos. Nada falta. Todo está contemplado y puedes tomarlo. Sólo basta con que te atrevas. Arriésgate, no temas, porque al otro lado de la puerta están la parte más valiosa de ti y el itinerario a lo que tú desees.

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Biografía inolvidable

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Quizá somos eco de un ayer no recordado, acaso realidad de un presente que pronto se desvanece y transforma en pasado, tal vez promesa de un futuro que entre un suspiro y otro se convierte en hoy o probablemente todo y nada porque la vida, en ocasiones, parece historia relatada por alguien o parte de un guión o un sueño. ¿Qué es la vida, pregunto, si no una serie de estaciones que se suceden unas a otras con celeridad, un amanecer y un ocaso que se repiten con sus luces y sombras, un sí y un no? Si los días de la existencia se consumen y parecen, como son, tan frágiles y efímeros, ¿por qué no experimentarlos plenamente? Cada instante que pasa ante la mirada, por cierto, resta páginas a las biografías de las personas, motivo por el que con las oportunidades perdidas se diluyen los proyectos existenciales. El momento de vivir es ahora, el minuto para ser felices es hoy, los días de epopeya empiezan en la hora presente. Mucha gente espera un día especial para comenzar su historia grandiosa y conquistar sus sueños, y olvida que sus vidas iniciaron en el cunero y terminarán en el sepulcro. Definitivamente, quienes anhelan que lleguen condiciones propicias para ser felices y vivir plenamente, quedarán desolados en un puerto abandonado y triste porque la existencia es dual, tiene luces y sombras. La maestría la alcanzan quienes aprenden a vivir, realizarse y ser felices lo mismo en un bote de remos que en un yate, en una morada de aspecto modesto que en un palacio, en las mañanas soleadas de primavera que en las tardes de lluvia torrencial de verano, en las horas vespertinas de viento otoñal que en las de la nieve del invierno. La vida ofrece etapas de alegría y ciclos de tristeza, momentos de triunfo e instantes de fracaso, porque es dual, tiene claroscuros. Hoy asomas al espejo y presumes la lozanía de tu rostro y el brillo de tu mirada; mañana, al contrario, distingues las arrugas que esculpe el tiempo y la escarcha de un invierno inevitable. Quienes aprenden a no desdeñar los segundos, que sumados componen la vida, empiezan a crecer y vivir. La vida es de aprendizaje y llega el momento en que uno, ante las pruebas, debe medirse y superar los obstáculos, empezar de nuevo o sucumbir. ¿Por qué no empezar a vivir en armonía, con equilibrio y plenamente a partir del minuto presente? ¿Qué caso tiene, pregunto, esperar algo por lo que no se lucha o que quizá no llegue? Si alguien desea transitar por el mundo con alegría y alcanzar el desenvolvimiento de su ser para trascender a fronteras superiores, tendrá que aprender a vivir con los contrastes del mundo y a ser la luz que resplandezca incluso en las sombras. Si uno, por añadidura, deja huellas, retira la enramada y las piedras del camino y da de sí a los demás, aunque llegue a su destino con llagas, innegablemente habrá protagonizado una historia grandiosa y será, por lo mismo, autor de una biografía inolvidable.

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Alguien inolvidable

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Cuando no hay abismos ni muros, significa que alguien construyó puentes, diseñó una morada e inventó un lenguaje sutil. Al abrir la puerta de mi ser, te encuentro y te siento en mí. ¿Cómo olvidar a quien comparte con uno la historia más bella y excelsa? ¿El amor se olvida?

Alguien irrepetible es quien provoca un suspiro, trae consigo los colores del cielo y deja huellas indelebles en la memoria y los sentimientos. Nunca hiere porque sus palabras brotan de su interior. Guarda uno el más bello recuerdo de quien aceptó compartir una historia, un amor, las horas y los días más especiales de la vida, el sueño de alcanzar las estrellas y tocar a la puerta de la inmortalidad. Invita, quien es memorable, a experimentar el sí y el no de la vida, la mañana y la noche, el sol y la luna, las gotas de lluvia, los copos de nieve, la brisa del mar y el agua que salpica en las cascadas y las fuentes. Es inolvidable no quien se convierte en estación o posada de una tarde o una noche, sino en mansión de sentimientos compartidos, en jardín de alegría, en morada de amor fiel, puro y sublime. No deja huella quien se transforma en caja de resonancia de costumbres, modas y apetitos pasajeros; construye senderos, puentes y palacios el ser que trae la grandeza en su interior. Es insustituible quien ama con las palabras y los hechos. Grandioso e irreemplazable es aquel ser que hace de cada momento un detalle, una oportunidad para crecer y sonreír, un motivo de alegría. Recuerda uno a quien entrega su amor y no su cuerpo, su vida y no instantes medidos, sus juegos y no pasatiempos que se dispersan y borra el viento. Es insustituible quien lo ama a uno sin restricciones, admira las virtudes y acepta los errores, precisamente porque sabe que eso es la vida, un libreto que alguien, desde la creación, escribió para que los seres aprendan, crezcan, evolucionen y tengan libertad de enmendarlo. Tiene uno la fragancia, el sabor y la imagen permanente de quien es especial. Eres tú, musa mía, a quien me refiero. Temo, como algunos días, a otra hora, que no me alcancen las palabras para expresarte que eres única en mis sentimientos porque me miré reflejado en tus ojos, me reconocí en ti y me encontré a tu lado en un vuelo hermoso e interminable. Eres sutil, femenina, dama, resplandor. Alguien como tú permanece en la mente, en el corazón, en el alma, porque eres parte del santuario de mi ser, mi destino, la medida de mi existencia, mi delirio. Me encanta saber que eres inolvidable porque te encuentras en mi alma y yo permanezco en la tuya, como si fueran, y así lo son, parte de la misma esencia. Olvidaré, quizá, la hojarasca que suele acumularse en toda vida, pero no a ti porque alguien que ama como tú y se funde en uno con el alma, se vuelve inmortal.

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Días que no se olvidan

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Ya no distingo el tiempo cuando estoy contigo. He perdido la noción del espacio porque eres la dimensión de mi existencia, la métrica del delirio de este amor

Hay días que cuentan mucho y no se olvidan, quizá por contemplar todo como un encanto y un prodigio, acaso por la alegría del momento o la belleza y el significado de un lugar, probablemente por la evolución que motiva a mirar y sentir con el alma, seguramente por compartir la historia existencial con alguien muy especial, o tal vez por todo. Un día te reencontré en mi vida y supe, entonces, que si ya era dichoso, contigo se desbordarían mis sentimientos hasta abrir la compuerta de tu ser y navegar a destinos recónditos y tan cercanos a la vez, donde el brillo de las luciérnagas es el color de las mariposas, el resplandor de los luceros y la luz de tus ojos al asomar tu ser y reflejar mi rostro. Hay días que permanecen en la memoria, en las remembranzas, por ser su parecido al nacimiento de la primera estrella en el universo. Fechas, lugares y momentos que se alojan en uno por la alegría que provocan. Instantes que uno desearía perpetuar. Contigo, la vida me parece una colección de locuras, una travesía a mundos insospechados, un  cúmulo de aventuras memorables, porque la nuestra es una historia que no tiene final. Lo hemos comprobado una y otra vez. Hay minutos y horas que uno guarda en la memoria, pero contigo no pretendo almacenar ni marcar fechas porque todos los días son especiales. A tu lado deseo que cada segundo sea inmortal, que el tiempo se desvanezca, porque en el amor las fronteras no existen. Hay días que la gente conserva en un relicario, en un álbum de fotografías, en la memoria, por lo que representan, hasta que el tiempo consume todo y transforma los recuerdos en olvido, y yo no quiero eso para nosotros, color de mi vida, porque deseo que la locura de este amor principie cada momento con la emoción, alegría e ilusión de la primera vez.

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Quiero ser inolvidable para ti

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Sí, este texto es tuyo. Lo escribí para ti. Tengo la idea de que cuando pronuncio “para ti”, significa que si en la pinacoteca celeste cintilan millones de estrellas, la ternura de mis besos sólo pertenece a la que se refleja en mi mirada y percibo en mi alma

Quiero tocar a la puerta de tu corazón, asomar a la ventana de tu memoria, para dejar constancia de mí y huellas en tu alma. Deseo ser inolvidable para ti, no a través de una fotografía dedicada ni de encuentros casuales, como lo hacen los viajeros enfadados que se encuentran en alguna estación desolada y se olvidan al llegar a sus destinos, porque sé que el amor auténtico no es una vereda desventurada. Mi anhelo es una colección de días, un compendio de años, un volumen inmortal con el título “Tú y yo”. Pretendo que me recuerdes y sientas cada instante por la historia que compartimos, por los paseos que diseñamos, por los juegos y la risa, por la música que escuchamos y el café que bebemos, por la emoción de elegir el menú en un restaurante, por el vuelo de la libélula, por los abrazos y besos tiernos, por las travesuras tan divertidas y hasta por cargarte como lo hacen los muchachos enamorados y por las competencias de “vencidas” en las que siempre ganas. Planeo que me distingas por ser el caballero que te mira como una dama de detalles, por trazar juntos el sendero hacia la inmortalidad. Quiero ser inolvidable para ti y que sepas que si incontables ocasiones te ha abrazado con mi más profundo amor, otras veces ha sido para que tu cabeza repose en mis hombros y tu corazón sienta alivio, y que si la felicidad ha arrancado lágrimas que convertimos en perlas, también las he limpiado en tus ojos de espejo durante los minutos de desconsuelo. Lo deseo, en verdad. Me sentiré privilegiado si tú, trozo de cielo, me sientes en ti y confiesas a las estrellas, al viento y al mar que soy de imborrable recuerdo, porque eso significará, entonces, que protagonizamos una historia maravillosa y sublime durante nuestra jornada por el mundo, y que en otra morada tu alma y la mía se fundirán para alumbrar el universo. Quiero ser inolvidable para ti.

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