Gracias por ser quien eres

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

A ti, con amor, por ser quien eres

Gracias por ser quien eres al permitirme colocar tu mirada, tus suspiros y tu voz en los poemas que me inspiras y te escribo. Gracias por ser quien eres al aparecer en mi vida y en mis sueños, en mis realidades y en mis quimeras, en mis auroras y en mis ocasos. Gracias por ser quien eres al dibujarme en tu mirada de espejo, al aceptar mis manos y al escuchar mis confesiones y las palabras que a una hora y otra pronuncio con la idea de que recuerdes que alguien, en este mundo -yo-, te ama de día y de noche. Gracias por ser quien eres al llevar un tanto de mí y regalarme mucho de ti. Gracias por ser quien eres al reír y llorar, al alegrarte y enojar. Gracias por ser quien eres al correr a mi lado mientras llueve y las gotas deslizan por nuestros rostros y brazos. Gracias por ser quien eres al convertir los días de mi existencia en un deleite y hacer de nuestro mundo un paraíso. Gracias por ser quien eres y por las historias de ayer y de hoy, y también por las que planeamos para el amanecer. Gracias por ser quien eres en mi esencia y en mi arcilla. Gracias por ser quien eres cuando nos mecemos en la luna con sonrisa de columpio. Gracias por ser quien eres al preparar tus recetas de dama y aceptar las mías de caballero. Gracias por ser quien eres, con tus ocurrencias y mis locuras, con el amor que nos tenemos y por la historia que compartimos. Gracias por ser quien eres tras comprobar mi delirio por ti, la locura que siento por este amor. Gracias por ser quien eres al permanecer sumergida en tus silencios, en tus cavilaciones, y al emerger con tus rumores y tus palabras de niña bonita. Gracias por ser quien eres al contagiarme con tu alegría y los sentimientos que destilas. Gracias por ser quien eres al esperarme en alguna estación, mientras retorno con mi mochila de caminante y trotamundos, cargado de detalles, historias y regalos. Gracias por ser quien eres cuando siento, al escribir, que cada letra es un trozo de ti. Gracias por ser quien eres al acercarte a mí, abrazarnos desde la profundidad y el silencio de nuestras almas, y así, inseparables, en vuelo libre y pleno, compartir el pulso del amor y de la vida, el palpitar del infinito y de la temporalidad, la sutileza del cielo y la textura del mundo. Gracias, sencillamente, por ser quien eres.

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Tengo un sueño

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Y ese sueño tan real, eres tú

Tengo un sueño que me acompaña desde que estaba en otro plano, antes de nacer aquí, en el mundo. Es una quimera, el delirio de una ilusión. Olvido, a veces, que estoy despierto por unos instantes dentro de la eternidad, que me encuentro en un paraje terreno y que mi estancia es temporal, quizá por sentirte tan cerca de mí y saberte el amor de mi historia y el color de mi cielo. Mi desvarío eres tú, con  el anhelo y la idea de compartir nuestros sueños y la vida, hasta que ambas expresiones se fundan en el engranaje del tiempo y en la fórmula de la inmortalidad. Ahora que te sé ángel y humano, dama y mujer, poema y música, me reconozco en ti, seguramente por ser caballero y hombre, cuaderno de apuntes y violín. Ambos somos tú y yo, nosotros. Es así como reconstruyo los antiguos recuerdos que se diluyeron en mi memoria, cuando tú y yo éramos los niños de un paraíso y alguien decretó colocarnos en el mundo para probar la fidelidad y la pureza de nuestro amor. Tengo un sueño , y eres tú, es nuestra historia, es mi poemario y es mi locura de artista enamorado. Eres mi sueño y el encanto de un amor que pulsa en mí, en ti, en nosotros, y en la servilleta de papel que te entrego a hurtadillas -tú lo sabes-, en la que escribo mis confesiones y expreso mis sentimientos cuando me miras y sonríes. Respiro tu perfume, siento tu presencia en mi rostro y en mi alma, llevo tu sabor y me sé tú cuando eres yo, y es así que compruebo que los sueños no son intangibles, que se cumplen si uno cree. Guardo en ti una parte de mí y conservo en mi interior un fragmento tuyo, no para coexistir los dos encadenados en una celda, sino con la intención de ser tú y yo en una caminata libre e inolvidable. Eres mi sueño y mi vida, mi temporalidad y mi eternidad, mi yo y mi tú. No me he quedado con residuos de mis sueños porque todos, te lo aseguro, se han cumplido, y ahora que moras en mí y habito en ti, entiendo que alguien muy especial que pulsa en las frondas, en las cortezas musgosas, en el océano y en las estrellas, los cumple al percibirlos auténticos y nobles. Comparto a tu lado, siempre contigo, un sueño de amor, el encanto de un romance, la dulzura de un idilio que coloca a uno y a otro, a ti y a mí, en la realidad de un mundo de sensaciones y en un cielo de sentimientos. Hacemos vida de nuestra más dulce entelequia y sueños de la realidad. Al mirarte en mí y sentirme en ti, descubro lo mucho que tenemos de nosotros y compruebo que la vida es tan sueño como uno lo desea y que las ilusiones se vuelven reales en la medida que se les construye. Veo en tu mirada la mía y así es como entiendo tu vida y tu naturaleza, y hago de las coincidencias nuestra fortaleza y de las diferencias el complemento que nos enriquece. Eres tú mi sueño, mi realidad, mi estancia temporal y mi condición inmortal. Somos ambos el sueño que tuvimos durante una infancia azul y dorada, cuando te sabías una niña patinadora y me sentía conquistador de incontables hazañas para ti. Todo, en una historia de amor, es sueño como vida. Intento aclarar que tengo un sueño que data de otros tiempos y que consiste en fundirnos en un crisol para ser tú y yo, nosotros, uno más otro, y de este modo hacer de la vida un concierto sin final, una obra inmortal, un mundo y un cielo.

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La hice mi musa

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Cuando hablé con ella y aceptó entregarme su amor, decidí convertirla en mi musa e incluirla en una historia de ensueño

Quien es capaz de inspirar un poema, un concierto, una pintura, tiene el don de abrir la puerta del cielo y protagonizar una historia extraordinaria. Aquella mujer que provoca que el bolígrafo trace algunas letras, que las teclas del piano y las cuerdas del violín pronuncien su nombre y que los pinceles plasmen tonalidades sustraídas de la paleta de la creación, habla con Dios y camina con sandalias de cristal. El ser humano que propicia que otro, el que le ama, conquiste el mundo y emprenda hazañas, posee talento para hacer de sus días una vida de amor, detalles, dicha y sencillez. Quien trasciende en una obra de arte, hace de la hoja desierta una historia, del lienzo un paraíso, de las notas un canto y del mármol yerto una forma, un estilo de vida. Alguien que inspira a un artista, rompe las barreras del silencio, traspasa los rumores del mundo y el universo, salta a los jardines de la inmortalidad. Quien inspira a un artista, es su musa, su destino, su medida, su amor, su historia. Al entender que somos nosotros, tú y yo, los protagonistas de una historia mágica y especial, decidí insertar tu nombre en mis obras, incluir tu esencia en mis letras, impregnar mi vida con tu perfume, porque eres mi musa, y eso sólo lo sabemos quienes alguna vez, como artistas, hemos hecho del amor un poema, un arcoíris, un canto, una locura.

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