Mujeres de siempre: Blanca Pascual Forcada, el arte como estilo de vida y los colores en la belleza y la moda

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Sé que es necesario el progreso y que estas herramientas nos ayudan en muchos aspectos de la vida actual, pero una infancia sin internet ni móviles ni consolas permite desarrollar muchísimo más el ingenio, la imaginación y la creatividad. Blanca Pascual Forcada

Si tuviera que enviar un mensaje a las mujeres, les aconsejaría que sean dueñas de sus propias vidas. Que estudien y se formen, que tengan sed de conocimiento, que se cuestionen las cosas y vean más allá de lo convencional y establecido. Esto les dará visión, libertad, conocimiento, criterio y autonomía para poder alcanzar sus sueños. Blanca Pascual Forcada

La apariencia física es, parece, retrato del alma y reflejo de la inteligencia y de los sentimientos. Una mirada que transmite una historia noble, un rostro que sonríe, una boca hermosa que aconseja y pronuncia palabras bellas, unas manos hermosas que dan, renuncian a la temporalidad de los maniquíes y trascienden por ser superiores y derrotar a la temporalidad.

Cuando la arcilla es maquillada con esmero y se le viste con equilibrio, armonía y estilo, luce preciosa; sin embargo, si adicionalmente se le aplican los matices del bien y la verdad, envueltos en la sencillez de una vida de detalles, se transforma en lucero, en modelo auténtico de belleza.

Definitivamente, no resulta sencillo hablar acerca de belleza y modas, principalmente cuando uno, al andar en un lugar y en otro, descubre la frecuencia con la que el tema atrapa y es capaz de llevar a la gente a sentimientos, raciocinio, palabras y actos superficiales.

No obstante, uno queda sorprendido al conocer a Blanca Pascual Forcada o al leer sus publicaciones en el blog que fundó con el título Beauty and More, espacio que cada día registra mayor número de visitantes, acaso por su estilo de exponer los temas relacionados con la belleza física y las modas, probablemente por su forma tan especial de vivir, quizá por la maestría y sencillez con que trata conceptos y tendencias que en ocasiones muchos consideran superfluos, tal vez por esa magia de darles un sentido real a las cosas.

Hay que aclarar, por ser necesario y para evitar interpretaciones erróneas, que la belleza y las modas son temas apasionantes, bellos e interesantes cuando las personas los complementan y enriquecen con los tesoros del interior.

En su blog, el lector se entera de que Beauty and More “es un proyecto creativo en el que se integran mis estudios de Periodismo y Publicidad, mi pasión por el diseño, la fotografía y el arte y mi afición, desde muy joven, a la moda y la belleza. En Beauty and More, encontrarás reseñas, tendencias e inspiración sobre belleza y accesorios de moda. Mis reseñas son honestas y sólo sobre productos que he probado y me han dado buen resultado. Los posts de Beauty and More no están financiados por ninguna marca y ninguno de los enlaces de este blog están patrocinados”.

Aparece una fotografía suya y posteriormente la continuación del texto: “Los siete años que estuve viviendo en Londres fueron una continua fuente de inspiración. Una ciudad donde conviven los estilos más novedosos, arriesgados y eclécticos con los más clásicos y tradicionales, donde las tendencias están en constante renovación, donde la moda y la belleza tienen un magnífico escaparate”.

Y concluye con una historia prodigiosa, digna de un relato o de un filme que se presiente bello, interesante y enriquecedor: “en Londres me subí a unos tacones y ya no hubo vuelta atrás. Allí encontré mi propio estilo y descubrí las prendas que verdaderamente me sientan bien y van con mi personalidad. Aprendí que la moda no es una norma, sino un modo de expresión. No se trata de dejarse llevar por las tendencias, sino de apropiarnos de las que realmente nos inspiran y reflejan nuestra forma de ser”.

Escribe, en consecuencia, que “cuidarse y verse con buen aspecto, tiene un efecto positivo en la mayoría de nosotros, y sentirse bien es parte integrante del conjunto de nuestra felicidad”.

Al concluir su texto introductorio, anota tres citas: “Conoce primero quién eres y después adórnate en consecuencia”, de Epicteto; “Encuentra bello todo lo que puedas; la mayoría no encuentra nada suficiente bello”, de Vicent Van Gogh; “El mejor cosmético para la belleza es la felicidad”, de la Condesa de Blessington.

Los rasgos de Beauty and More, descubren a alguien más que una mujer dedicada a hablar de belleza y modas, y desmiente a quienes sustentan que el tema de la apariencia física es superficial e irrelevante, y hasta inversamente proporcional a la razón. Blanca demuestra que se trata de algo que vale y tiene un sentido real.

Blanca Pascual Forcada, quien nació en Barcelona, España, el 10 de abril de 1973, es una mujer excepcional, un ser humano que sabe ser dama y demuestra cotidianamente que los temas, conceptos e ideas sobre belleza física y las modas no son rivales del conocimiento, el arte y la educación, y que cuando se combinan armoniosamente y con equilibrio, provocan el más profundo de los suspiros y la más grande admiración.

Hay días que no se olvidan. Existen momentos que permanecen en la memoria, en los recuerdos, en los sentimientos. Y es que una infancia completa y feliz, al lado de un padre y una madre que dan amor, educan y disfrutan la convivencia y la historia cotidiana de la familia que fundaron, innegablemente traslada a estaciones posteriores de dicha y plenitud humana.

Blanca, al definirse, acepta que creció “en un hogar feliz y tranquilo, con mis padres Joaquín y María Antonia, y mi hermano David, año y medio más pequeño que yo. Jugábamos mucho juntos. Era una niña con mucha imaginación. Me encantaba dibujar pintar, hacer manualidades y escribir historias, incluso crear mis propios juguetes y decorarlos, como cometas, peonzas o casitas de muñecas”.

Al abrir las páginas de su biografía, recuerda con entusiasmo: “también me gustaba muchísimo ir a la escuela. Me apasionaban todas las asignaturas de letras, es decir, la gramática, la literatura, la historia, la música y los idiomas. Me entretenía muchísimo sola; nunca me aburría. De hecho, me siento afortunada de haber crecido en una época en la que todavía no existían las nuevas tecnologías. Sé que es necesario el progreso y que estas herramientas nos ayudan en muchos aspectos de la vida actual, pero una infancia sin internet ni móviles ni consolas permite desarrollar muchísimo más el ingenio, la imaginación y la creatividad”.

Y así transcurrieron las horas y los días de su niñez, en aquel rincón de Barcelona, con una madre que a ella y a su hermana les dedicaba su amor y los cuidaba, y un padre cariñoso e inolvidable que participaba con alegría y emoción en juegos de mesa como dominó, parchís y ajedrez.

No olvida Blanca las tardes dominicales de juego y convivencia familiar. De pronto, hace un paréntesis con la idea de aclarar que no soportaba perder durante las partidas y los juegos de mesa. Era ganadora. Se preparaba, desde entonces, para ser una mujer triunfadora, siempre con respeto, honestidad y en base a sus principios y convicciones.

Reflexiona. Habla despacio, como si pretendiera resaltar los valores familiares, y es que “mis padres han sido ejemplo para mí y de ellos he aprendido la importancia de la familia, de cuidarnos y de querernos, y los valores de bondad, respeto, empatía, espíritu de superación y esfuerzo que siempre me han acompañado y ahora transmito a mi hijo”.

Otra pregunta más surge. Como escritor y periodista, escudriño, busco y descubro al ser humano. Disfruto la entrevista. Blanca es directa, educada, amable, formal. Su gentileza me recuerda a mi madre, fragmentada y hecha, igual que yo, de distintos orígenes, quien solía platicar que la gente de entonces, en Cataluña, era amable y respetuosa.

Blanca reconoce que siempre llevó consigo el gusto por la belleza y la moda, “pero es algo de lo que me he dado cuenta de mayor. Desde muy pequeña, con cinco o seis años de edad, me apasionaba llevar bolso y me ponía los de mi madre. También me gustaba elegir la ropa que me compraban. Me encantaba disfrazarme y maquillarme”.

Oh, la vida es una historia que se hojea un día y otro, y uno recuerda, al mirar las páginas, los momentos que se han protagonizado. Y se ríe y se llora porque eso son los días de la existencia, instantes, cuadros, escenas, rostros, acontecimientos, ilusiones, sueños, realidades.

Es Blanca quien refiere que ya de mayor edad, “empecé a personalizar prendas de ropa. Les añadía detalles e incluso las elaboraba yo misma. Las joyas y la bisutería también despertaron mi interés en la adolescencia, y me encantaba combinarlas con la ropa. Siempre han formado parte de mí”.

Creció con especial interés y pasión por el arte, el diseño y la fotografía. Prevalecía su vocación por todas las asignaturas relacionadas con las letras, motivo por el que consideró que el Periodismo y la Publicidad representaban una formación académica que le permitiría adquirir, ampliar y profundizar conocimientos en ámbitos como gramática, literatura, ciencias políticas y sociales, diseño gráfico y fotografía. De esa manera, agrega, “podría estudiar lo que me apasionaba y tener a la vez una buena salida profesional”.

Fue así como estudió Ciencias de la Información con especialidad en Publicidad, en la Universidad Autónoma de Barcelona, profesión que ejerció, inicialmente, en el Departamento de Marketing de una empresa que se dedicaba al diseño gráfico y a la digitalización visual.

Los recuerdos son la oportunidad de volver a experimentar la vida. Ella, Blanca, Blanca Pascual Forcada, declara: “mi padre, desde pequeña, me enseñó a apreciar el arte. Recuerdo que íbamos de paseo por las calles de Barcelona y me preguntaba: ¿has visto el trabajo que hay en este edificio modernista? Y como este ejemplo, en muchísimas ocasiones resaltó el trabajo en los relieves y las decoraciones de los techos, el tapizado de una silla, el realismo pictórico de un bodegón, el diseño de una preciosa vajilla antigua”.

De hecho, agrega Blanca, “mi familia paterna siempre ha sido muy artística y creativa. Mi padre ese ebanista de profesión; aunque luego cambiaron los tiempos y se dedicó a otras actividades. Mi tía cantaba en el coro del Gran Teatro del Liceo, gracias a quien aprendí a amar la ópera. Mi tío era joyero. Mi abuelo era fotógrafo. Eran, por cierto, una familia muy humilde; pero él, mi abuelo, tenía su pequeño estudio de fotografía en casa y revelaba sus propias imágenes de paisajes y retratos preciosos, en blanco y negro e incluso en color cuando todavía no era práctica habitual. Tenía mucho talento”.

Prosigue con el relato de su vida: “una prima de mi padre tenía un taller de esmaltes y daba clases. En el instituto, durante el bachillerato, tuve una profesora de arte, Gloria Mata -aún recuerdo su nombre-. quien supo contagiarme su pasión por el arte. Después vinieron los viajes a ciudades maravillosas y pueblos encantadores, con visitas a museos y exposiciones, que siempre me resultaron muy gratificantes y llenaron de momentos inolvidables mi juventud. Me interesan todas las formas de expresión del arte. Por supuesto, me fascinan los tres pilares del arte: la pintura, la escultura y la arquitectura. Y lo que realmente me apasiona es que el arte se encuentra en tantísimos aspectos de la vida. Uno puede distinguir el arte en la creación del vestuario de una película, en el diseño de la portada de un disco, en las páginas de un libro, en una fotografía, en una joya, en un vestido de alta costura, en la letra de una canción… El arte embellece al mundo y hace más rica nuestra existencia”.

Calcula que su inclinación al arte comenzó en su adolescencia. “La fotografía es afición familiar. Tanto mi padre como mi abuelo han amado la fotografía. Empecé con la fotografía clásica y después llegó la digital. Me encanta la edición de fotos. La mayor parte de las fotografías que publico en mi blog son hechas y editadas por mí, mientras en las que aparezco, las toma mi marido. Me resulta más gratificante crear una publicación con fotografías propias que con imágenes de archivo”.

Uno aprende a conocer a Blanca y a interpretar sus palabras y sus silencios. Tiene historia. Es mujer de ayer, de hoy y de siempre. Manifiesta que el diseño es algo que aprendió a apreciar y descubrir por sí misma. Incluso, en la adolescencia orientaba su atención en el diseño gráfico de revistas, discos, carteles, documentos publicitarios y etiquetas de productos. El diseño mobiliario y de interiores le fascina y le interesa. Asistió y participó en un curso de interiorismo.

Complementariamente, Blanca se siente atraída por la fotografía artística y periodística, y en especial la publicitaria. Experimenta pasión por el color, le fascinan la infinidad de tonalidades que puede capturar una cámara y los efectos que se obtienen con la luz y el contraste. El color, en general, le apasiona, la embelesa… “en la naturaleza, en la pintura, en la decoración, en la moda, en los accesorios y hasta en los esmaltes de las uñas”.

Fiel a su proyecto de vida, a su destino, a su historia, Blanca se sabe conocedora del diseño gráfico y de interiores, pero indica que no se dedica al referente a la moda. “De momento, el blog Beauty and More está creciendo y me centro en que gane solidez”.

Relata que desde hace 12 años trabaja en el sector de Recursos Humanos de una entidad bancaria, empleo que obtuvo gracias al nivel de inglés que adquirió en Londres. “Este trabajo me ha brindado la oportunidad de adquirir muchos conocimientos sobre capital humano, excelencia profesional, diversidad, conciliación, igualdad y muchos temas que le eran totalmente ajenos.

En Londres, laboró en el área administrativa de una empresa consultora de ingeniería, y se sintió afortunada de trabajar en el Departamento de Educación del Museo Tate Britain, por cierto una de sus experiencias profesionales más enriquecedoras y gratificantes en su vida.

Une las remembranzas y se traslada hasta los otros días, a los del ayer, cuando en su adolescencia trabajó ocasionalmente en el Gran Teatro del Liceo, donde apareció en algunas óperas como figurante y bailarina, gracias a su tía, quien le consiguió el acceso a los castings. Evidentemente, le favoreció el Ballet Clásico, que estudió hasta los 16 años de edad.

Beauty and More es su espacio, su página oficial, el recinto digital donde se encuentra a sí misma. Surgió por su inquietud de poner en práctica su formación académica en Periodismo y Publicidad, aunado a su interés y pasión por el diseño, la fotografía, la moda y la belleza. Tiene la característica de escribir y publicar con claridad sus textos en español e inglés.

Confiesa que, profesionalmente, le hubiera encantado ser editora de una revista de moda, belleza o decoración; sin embargo, al crear su propio blog, exploró y obtuvo esa posibilidad. Construyó su propia oportunidad. Se atrevió a hacerlo. Y es que “para que un proyecto funcione y no se abandone, tiene que estar relacionado con algo por lo que se sienta pasión y se posean conocimientos”, reflexiona.

Un día de su vida, decidió trasladarse a Londres con la intención de aprender inglés. Siempre fue una mujer con proyectos. Anhelaba adquirir un excelente nivel de inglés para tener opción a un empleo óptimo en todo sentido. La idea era permanecer en esa ciudad unos meses, pero le apasionó tanto, que determinó quedarse mayor cantidad de tiempo.

Por cierto, cuando comenta que en Londres subió a unos tacones y ya no hubo vuelta atrás, “se trata, sin duda, de una frase que tiene sentido literal y también figurado. Cuando llegué a Londres, la mayor parte de las mujeres llevaban tacones altos. Era normal llevarlos. Los vendían en todas partes. En España no era habitual. Me encantó esa tendencia. Desde entonces, los utilizo casi a diario”.

En sentido figurado, añade, “lo que quiero decir con subirme a unos tacones, es que mi perspectiva de la realidad cambió, vi el mundo desde una posición más alta que me permitió descubrir y mirar nuevos horizontes y abrir mi mente a infinidad de culturas, estilos, formas de pensar y de vivir que hasta la fecha desconocía. Londres es una ciudad muy cosmopolita. Me impactó profundamente”.

Observadora, reflexiva, profunda, Blanca reconoce que en Londres apreció “una libertad de expresión a la hora de vestir y maquillarse, que estaban a años luz del tradicionalismo que había en Barcelona. Esa forma de entender la moda y la belleza me enseñó que no hay que regirse por cánones, sino ponerse lo que te hace sentir bien y expresa quién eres como persona. Como anécdota puedo contar que lo de llevar tacones, forma tanta parte de mí y de mi personalidad, que hasta el día que fui a dar a luz a mi hijo, los llevaba puestos. Mi marido no podía creerlo y siempre comparte la historia con amigos y familiares”.

Explica que tiene un truco sencillo que, además, no cuesta dinero, el cual consiste en suscribirse a las newsletter de revistas de moda y de marcas de belleza que destacan por ser trendsetters. “Estar al tanto de las tendencias en color marcadas por Pantone es también de ayuda. Otra forma sencilla de estar al corriente de las tendencias es visitar la sección de novedades en moda y accesorios de páginas web, como net-a.porter, matchesfasion, mytheresa”.

Blanca tomó la decisión de aportar y dejar huella. Se preparó y tuvo valor de hacer algo que marcara los días de su existencia. Hace una pausa y recomienda a las mujeres que no se apresuren ni autopresionen, que llegará el momento en que se sentirán preparadas para llevar a cabo sus proyectos. Entonces, todo fluirá.

Opina: “creo que es fundamental el hecho de que yo misma considero la moda y la belleza una forma de expresión, algo que junto con el cuidado personal nos hace sentir bien, a gusto con nosotros, y es un reflejo de nuestra personalidad, es decir una proyección de nuestro interior para mostrar la mejor versión de nosotros, pero sin caer en la superficialidad. La belleza física es efímera, pero si hay belleza interior y se cultiva con conocimientos, también hay espacio para mostrarte al mundo con buen aspecto. Intento que esto se transmita en mis publicaciones y también pretendo que se proyecte la necesidad de una belleza sin tóxicos que respete nuestra salud y una moda más consciente que consiste en comprar menos, pero con más calidad, con piezas que sean atemporales y tengan mayor durabilidad en el tiempo”.

El tiempo camina implacable, mientras los conceptos y las palabras de Blanca dan forma y sentido a la entrevista. Con emoción, explica: “todo me inspira. Soy una persona muy observadora y cualquier imagen, frase u objeto me pueden dar la clave para mi nueva publicación. También me inspira sentarme en la calle y mirar a la gente pasar. Eso siempre da ideas”.

Cita una anécdota sobre los anuncios publicitarios de televisión: “no me gusta el contenido actual que dan en televisión, pero desde siempre me han gustado los anuncios. Mi padre los quitaba enseguida y mi marido igual, y yo le insisto no, no, no los quites, déjamelos ver. Me gusta mirar el trabajo visual y creativo que hay en un anuncio, el mensaje que se intenta transmitir y a quién va dirigido, qué promesa subjetiva está vendiendo…”

Si Blanca tuviera que enviar un último mensaje a las mujeres, las exhortaría a “que sean dueñas de sus propias vidas. Que estudien y se forman, que tengan sed de conocimiento, que se cuestionen las cosas y vean más allá de lo convencional y establecido. Esto les dará visión, libertad, conocimiento, criterio y autonomía para poder alcanzar sus propios sueños”.

Creativa e inagotable, Blanca destaca que aparte de su familia, su empleo y su blog Beauty and More, “en el poco tiempo libre que me queda, tengo un pasatiempo que consiste en elaborar collares y pulseras. Crear me relaja muchísimo. Quizá en un futuro crearé una tienda online para promocionarlos”.

“Nunca me he planteado la opción de escribir un libro, pero sí, en cambio, seguir publicando en mi blog Beauty and More, porque me enriquece muchísimo, y quizá probar suerte con la promoción de mis collares y pulseras. En un futuro no descarto volver a pintar. Hubo una época en la que pintaba, pero al empezar a trabajar, lo dejé. Nunca es tarde para retomar la pintura”, concluye Blanca Pascual Forcada, mujer de siempre, extraordinaria, quien acepta que tiene otras aficiones como la lectura, el cine, la música y los paseos. De cierta manera, “podría estar el día entero paseando. Es mi actividad física favorita”.

Y así, en estos días inolvidables e irrepetibles de nuestras vidas, Blanca sigue la ruta que eligió para llegar al destino que anhela y le ilusiona, quizá con la convicción y el ejemplo de que hay que atreverse a protagonizar la historia que se sueña.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

 

Blog Beauty and More, propiedad de Blanca Pascual Forcada:

https://beautyandmore.blog/

Fotografía de la colección de Blanca Pascual Forcada/ Beauty and More

 

La soledad

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Nunca llores por la soledad. Tú vales. Eres luz. El mundo se entretiene con los destellos artificiales de los reflectores y teme al silencio y a la soledad, quizá porque evita encontrarse consigo, con su verdadero yo sin máscaras, o tal vez como consecuencia de que a incontables hombres y mujeres les enseñaron a comportarse igual que muñecos de aparador, maniquíes de moda temporal, ausentes de ideas y sentimientos, y sólo anhelan vivir el momento pasajero sin construir puentes y caminos ni dejar huellas indelebles. Más tarde, al caer la noche y descender las cortinas, llegan la desolación y el miedo por deambular entre sombras. Tienes la ventaja de ser de otra arcilla y alumbrar tus días con la luz de tu interior. Nunca renuncies a esa fuente porque es la que te lleva contigo y al encuentro de la inmortalidad. Esa luz, la del ser, vale más que la de los reflectores del mundo. Sé la luz, no la sombra; busca la iluminación que viene del interior, no la que se encuentra en los aparadores del mundo.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

La vida y la belleza

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Caminaba la Vida con su morral, entre remansos y rincones boscosos, deleitándose con el colorido y las fragancias de su primavera, las gotas de cristal y la tempestad de su verano, las ráfagas y las tonalidades de las hojas secas y quebradizas de su otoño y la alfombra nívea de su invierno. Andaba contenta, reflexiva, cuando inesperadamente miró en un recodo cubierto de sombras jaspeadas, apoyada tristemente sobre una roca, a la Belleza, a quien abrazó y preguntó la causa de su llanto y dolor. Irreconocible, la Belleza limpió sus lágrimas con el paño que le ofreció la Vida y respondió atormentada, casi ahogándose en sus palabras, que el encanto se había perdido, que de pronto volteó al espejo y descubrió no la lozanía de su rostro juvenil de antaño, sino la piel marchita que le colgaba cual anuncio y preámbulo de una vejez anticipada y una muerte irremediable. La Vida escuchó paciente y silenciosa, abrazó a la Belleza inconsolable y explicó: “eres el dibujo de una cara hermosa, el trazo de un perfil equilibrado y perfecto, la figura que arroba; no obstante, amiga mía, te enamoraste de ti y perdiste el sentido de tu misión. Olvidaste que la belleza, cuando es obsesiva y prioritaria en la vida humana, en un ambiente de apariencias y superficialidades, pierde su naturalidad y tiene urgencia y necesidad de maquillarse, hasta sepultar su esencia y volverse contraria a los valores y a la inteligencia. Te volviste antítesis de lo natural. Creíste que el maquillaje sobre tu belleza original, atraería los reflectores y la atención de hombres y mujeres, como si fueras mercancía, y lo conseguiste al abaratarte y disfrazar y sustituir tus atributos con decoraciones artificiales. No recordaste que en la sencillez y en la humildad de espíritu se encuentra la verdadera belleza. Confundiste tu misión. Hiciste de ti, de la belleza, un retrato burdo, un culto falso, un esmalte transitorio y de pésima calidad. Te convertiste en un sueño temporal llamado belleza, en fragmento débil y pasajero. La belleza natural no necesita barniz sintético. Cuando recuperes tu principio original y no entierres la esencia que te da sentido, descubrirás que la belleza no es artificio ni moda de una estación porque se trata de un estado de encantamiento que viene de las profundidades del alma y da luminosidad al rostro, de tal manera que se le distingue desde el cunero, la niñez, la adolescencia y la juventud, hasta la edad madura y la ancianidad. Erróneamente, abriste las puertas y ventanas de tu casa a las formas temporales, a la superficialidad, a la lascivia, cuando la belleza, amiga entrañable, es algo más que un aspecto, es un estilo de vida, es la suma de todos los sentimientos y actos nobles, es reflejo de la sonrisa de Dios”.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

El juego de los aparadores

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

A mi musa, con quien he aprendido que reír forma parte del amor

Muchas tardes calurosas, en las boutiques de las plazas comerciales, hemos quebrantado la formalidad entre las fragancias de los perfumes y el colorido y las formas de la ropa y los zapatos, donde el hechizo de la moda y el encanto de los reflectores atrapan la atención. He asomado en los aparadores, imitando a los maniquíes, para que sonrías y te diviertas o me tomes una fotografía graciosa, mientras tú, ocurrente, pronuncias algunas palabras o me colocas encima un vestido para modelarlo. Miramos las prendas y hasta uno de nosotros, según el caso, entra a los vestidores para posteriormente salir a modelar alegre, incluso ante las miradas recelosas de señores fastidiados y mujeres engreídas. Jugamos como dos chiquillos que retornan a la infancia dorada, a sus años inolvidables, acaso porque en realidad somos adultos con esencia de niños, quizá por compartir todos los instantes de nuestras existencias, tal vez por divertirnos y reír ante la brevedad de los días. Palpamos texturas, vemos etiquetas con precios, admiramos las tonalidades y discurrimos horas enteras en pruebas de vestidor, bromas, juegos y risas. De improviso, alguno se esconde entre la ropa o comenta la exageración de un corte, su color o la apariencia, y lo disfrutamos. Hemos aprendido a compartir y reír. Por lo mismo, esta mañana, cuando caminaba solitario en una plaza comercial, mi atención se sintió atraída por los maniquíes ataviados con ropa de moda e iluminados por reflectores. Detuve mi marcha por un momento, hasta que recordé que iba solo. Comprendí, entonces, que conforme transcurren los días y uno, al amarse, comparte historias, se conoce más y, a la vez, se transmite códigos y señales que identifican y fortalecen la unión de los corazones. Al observar el ambiente de modas e ilusiones que presumen las boutiques, recordé nuestras ocurrencias y juegos, los instantes consumidos una y otra vez. De actos cotidianos, aparentemente superficiales e insignificantes, es posible tejer días grandiosos e inolvidables. Entendí que en la risa demostramos el sentimiento más grandioso y sublime. Reír y ser felices significa amar, y nosotros lo experimentamos diariamente. Sí, la risa y la alegría se derivan del amor, y eso lo sabemos tú y yo.