El poema de la vida

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Encuentro una correspondencia prodigiosa entre la naturaleza, la vida, y el arte, en sus diferentes expresiones. Es como si, en un lado y en otro, a una hora y a otra, se manifestara la esencia en su interminable proceso creativo y se plasmara en letras, en música, en colores, en formas, en movimientos.

Descubro con asombro, entre los rumores y los silencios de la lluvia, del viento, de las cascadas, de los ríos y del mar, el arte de las letras, de las palabras escritas con inspiración, el poema más bello, un relato tan profundo como el azul intenso del cielo, y, también, encuentro las notas musicales que cautivan a las almas, a todas las criaturas, a los árboles y a las piedras, a los manantiales y a las flores, a la tierra y a las nubes flotantes, a los hombres y a las mujeres.

Las ramas de los árboles, junto con las plantas y las flores, al sentir los besos y las caricias del aire, se balancean igual que la mano del escritor al dejar sus letras en el cuaderno y crear sus obras literarias, o la del músico al ejecutar las notas a través de sus instrumentos, o la del pintor al deslizar sus pinceles en el lienzo, o la del escultor al dar forma a los materiales yertos, sin omitur al que danza y regala sus movimientos sutiles.

Y hay más cuando detecto los colores y las formas de la creación, lo mismo en los seres vivientes que en las montañas y en todas las expresiones materiales que existen en el mundo, con su ritmo infatigable que que habla y calla tanto. El arte posee tal similitud con los suspiros de la vida. Es una corespondencia permanente con la naturaleza.

Camino por veredas solitarias e insospechadas, al amanecer y al atardecer, al mediodía y en la noche, y hasta en la madrugada, y distingo el canto de las aves -pájaros de la aurora y lechuzas del ocaso-, y también de los insectos, convertidos en notas, en conciertos, en melodías. Los susurros y los silencios de los bosques, de las selvas, de los desiertos y de las llanuras son parte de una obra magistral, como la que uno percibe al admirar el mar desde la orilla.

Me siento fascinado. Como artista de las letras -oh, nosotros, los escritores-, me fundo en la vida temporal e infinita, me entrego a la contemplación, me deleito con el proceso de la creación, vivo y sueño, sigo las rutas de la imaginación. El silencio interior me habla y reproduzco sus voces, como lo hago, igualmente, al permanecer entre los susurros.

La vida, al excursionar por el mundo, deja constancia de sus obras, huellas maravillosas, como para que uno, al dedicarse al arte, siga su camino y no pierda la luz. Cada sonido, color, silencio, movimiento y forma, en la naturaleza, es reflejo de lo que hace el gran artista, la mente infinita a la que nosotros, los escritores, los poetas, los músicos, los pintores, los escultores, emulamos como aprendices, simplemente con la encomienda de regalar pedazos de cielo a los hombres y a las mujeres que, alguna vez, en su peregrinar, coinciden con nosotros. La correspondencia del arte con la vida y la naturaleza, no es casualidad; se trata de una conexión etérea con el principio creador que es inmortal y late en cada uno de nosotros.

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Probablemente

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Si no entiendes las notas de la vida, inscritas en ti, en mí, en ella, en él, en nosotros, en ellos, en todos, es, quizá, porque te encuentras en el destierro, lejos de tu esencia y, a la vez, encadenado tras barrotes que tú mismo construiste. Si no admiras el paisaje ni disfrutas las caricias del viento y las gotas de la lluvia, es, seguramente, porque perdiste la capacidad de sentir, como lo hacías durante tu infancia distante. Si ya no escuchas, al llover, al nevar, al soplar el aire, al llegar las olas a la playa e impactarse contra los riscos, los rumores y los silencios de cada nota, es, acaso, porque elegiste la locura de la estridencia y te distraes con las apariencias y las sombras. Si olvidaste, por algún motivo, abrazar con emoción, dar un beso sincero, regalar detalles y sonrisas, pronunciar palabras dulces y encantadoras, amar y perdonar, es, posiblemente, porque te acostumbraste al acoso de las espinas, al sabor amargo de las horas repetidas y ociosas, a la ausencia de razones para hacer el bien y ser feliz y pleno. Si no recuerdas ya a quienes forman parte de tu familia, a la gente que ha estado contigo durante las mañanas soleadas y las tardes y las noches de tormenta, es, probablemente, porque diste mayor valor a las supeficialidades, a quienes te divertían con su estulticia y su superficialidad; abandonaste, entonces, la esencia, los sabores, por deleitarte con la cáscara. Si, por alguna causa, no experimentas dicha y paz interior, puede ser que te encuentres en guerra contigo y, por lo mismo, consideres enemigos a los demás. Si los colores, las formas, los sabores y los suspiros de la vida no te atraen y sí, en cambio, te aburren y los malbaratas, significa, parece, que te extraviaste y prefieres acumular baratijas temporales. Si no te conmueven el dolor, el hambre, la enfermedad, las injusticias, el sufrimiento y la ignorancia de los demás, y no reaccionas para aliviar tanta necesidad humana, es, creo, porque en algún instante de tu existencia perdiste la sensibilidad, hasta sepultar tu ser interno y apagar sus voces. Si te enamoraste de las cosas pasajeras y las hiciste tus fines y no tus medios para cumplir la encomienda y trascender integralmente, es, tal vez, porque desde hace mucho deambulas aquí y allá, en el destierro, confundido y sin un itinerario superior. Si renunciaste a tu esencia y ahora tu carga es demasiado pesada, es, quizá, porque no recuerdas tu origen ni tu identidad. Sí. Si no encuentras el rumbo, es, seguramente, por una ausencia de ti en tu propia historia.

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Solamente, si usted quisiera

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Al pronunciar su nombre, suavemente, me pregunto si le gustaría que, con las mismas letras, le escribiera algo, un poema, un texto, un te amo, para que me sienta, como antes y siempre, en usted, y me descubr en su mirada de espejo y en su pulso, en su esencia y en su textura. Al recordarla, casi me atrevo a interrogarla con el objetivo de proponerle ser su aurora y su ocaso, su día y su noche, para acompañarla y nunca renunciar a usted. Si me aceptara como su amanecer, tenga la certeza de que sería el sol que asomaría a su ventanal con la idea de anunciarle que la vida inicia otra vez con nuevas tonalidades, el perfume de la flor que con delicadeza se impregne en su piel, la policromía intensa del paisaje que maquille su rostro, la abeja que endulce sus horas, el pájaro y la mariposa que la lleven, en un vuelo encantador e irrepetible, por las rutas de la vida y de las ilusiones. Y si usted quisiera, sería su noche para, así, inspirarme y escribirle poemas. Me volvería luciérnaga capaz de alumbrar su andar y estrella interesada en guiar su caminata a los sueños. Si usted quisiera, simplemente me volvería la mañana y la noche de su existencia, La dibujaría, la pintaría, la diluiría en las notas musicales y en mis letras, para tenerla conmigo en mi arte, en mis motivos, en mis detalles. Solamente, si usted quisiera.

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Tu voz

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Tu voz, tu voz inolvidable, tu voz inconfundible

Tu voz es la que pronuncia, en silencio, los poemas que te escribo y que sientes en ti cuando una noche, ante mi ausencia, suspiras al asomar por la ventana y miras las estrellas que cuelgan en la pinacoteca celeste e imaginas que tú y yo estamos sentados en la luna sonriente, enamorados, donde nos columpiamos y sentimos el arrullo de la vida y los sueños.. Tu voz es la que habla cuando me inspiro en la soledad de mi buhardilla, entre hojas de papel y libros, como para que no olvide nunca anotar que en tu mirada me reconozco un día, otro y muchos más. Tu voz es la nota silenciosa cuando te abrazo desde la profundidad de nuestras almas. Tu voz es el concierto, la palabra dulce y bella, el consejo, la reprimenda, tu risa, tus secretos y tu rostro pleno. Tu voz es el murmullo del aire que revuelve tu cabello y el mío cuando jugamos al amor y a la vida, el susurro de la cascada y el río que transitan felices e ilusionados en su tarea de dar, los rumores del mundo y el cielo que abren sus puertas y entregan alcatraces, orquídeas, tulipanes y rosas.. Tu voz es la primavera que alumbra las mañanas de mi existencia, el verano que me arrulla con su lluvia una tarde inolvidable, el otoño que sopla y me lleva a una alfombra de hojas y pétalos, el invierno que me invita a esquiar y patinar contigo sobre la nieve de intensa blancura. Tu voz eres tú conmigo, son las palabras del sigilo, es el lenguaje de las flores, es el idioma de la llovizna. Tu voz es el timbre del mundo, es el sonido de la creación, es la corriente etérea que me une a ti. Tu voz, tu voz, tu voz inolvidable, tu voz inconfundible, eres tú, soy yo, somos ambos, es el mundo, es la vida, es el amor, es el infinito. Tu voz.

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