La vida y la belleza

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Caminaba la Vida con su morral, entre remansos y rincones boscosos, deleitándose con el colorido y las fragancias de su primavera, las gotas de cristal y la tempestad de su verano, las ráfagas y las tonalidades de las hojas secas y quebradizas de su otoño y la alfombra nívea de su invierno. Andaba contenta, reflexiva, cuando inesperadamente miró en un recodo cubierto de sombras jaspeadas, apoyada tristemente sobre una roca, a la Belleza, a quien abrazó y preguntó la causa de su llanto y dolor. Irreconocible, la Belleza limpió sus lágrimas con el paño que le ofreció la Vida y respondió atormentada, casi ahogándose en sus palabras, que el encanto se había perdido, que de pronto volteó al espejo y descubrió no la lozanía de su rostro juvenil de antaño, sino la piel marchita que le colgaba cual anuncio y preámbulo de una vejez anticipada y una muerte irremediable. La Vida escuchó paciente y silenciosa, abrazó a la Belleza inconsolable y explicó: “eres el dibujo de una cara hermosa, el trazo de un perfil equilibrado y perfecto, la figura que arroba; no obstante, amiga mía, te enamoraste de ti y perdiste el sentido de tu misión. Olvidaste que la belleza, cuando es obsesiva y prioritaria en la vida humana, en un ambiente de apariencias y superficialidades, pierde su naturalidad y tiene urgencia y necesidad de maquillarse, hasta sepultar su esencia y volverse contraria a los valores y a la inteligencia. Te volviste antítesis de lo natural. Creíste que el maquillaje sobre tu belleza original, atraería los reflectores y la atención de hombres y mujeres, como si fueras mercancía, y lo conseguiste al abaratarte y disfrazar y sustituir tus atributos con decoraciones artificiales. No recordaste que en la sencillez y en la humildad de espíritu se encuentra la verdadera belleza. Confundiste tu misión. Hiciste de ti, de la belleza, un retrato burdo, un culto falso, un esmalte transitorio y de pésima calidad. Te convertiste en un sueño temporal llamado belleza, en fragmento débil y pasajero. La belleza natural no necesita barniz sintético. Cuando recuperes tu principio original y no entierres la esencia que te da sentido, descubrirás que la belleza no es artificio ni moda de una estación porque se trata de un estado de encantamiento que viene de las profundidades del alma y da luminosidad al rostro, de tal manera que se le distingue desde el cunero, la niñez, la adolescencia y la juventud, hasta la edad madura y la ancianidad. Erróneamente, abriste las puertas y ventanas de tu casa a las formas temporales, a la superficialidad, a la lascivia, cuando la belleza, amiga entrañable, es algo más que un aspecto, es un estilo de vida, es la suma de todos los sentimientos y actos nobles, es reflejo de la sonrisa de Dios”.

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Tiempo insuficiente

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

El tiempo del mundo me resulta insuficiente. Necesito trozos de eternidad al estar contigo, al soñar a tu lado, al vivir esta locura, al compartir nuestra historia, al amarte

No me bastan las mañanas y las tardes para estar contigo, tomar tus manos y complacerme con la mirada de tus ojos de espejo. Te busco durante las noches y las madrugadas porque te necesito junto a mí, por ser la talla de mi vida y la dimensión de mi amor. Mis noches de insomnio las dedico a reencontrarte en las profundidades de un mundo donde los sueños y la vida significan lo mismo y en el que la esencia comienza en uno y se presiente en las cortezas de los árboles, en las flores minúsculas, en los hongos, en la grama, en la inmensidad del cielo, en ti y en mí. No me conformo con las horas rotuladas en las carátulas de los relojes ni con los días impresos en los almanaques porque me parece que sus muros de contención truncan las historias, desvanecen los proyectos e impiden la alegría, el amor y las ilusiones. No es que sea rebelde al brincar las cercas y evitar aglomeraciones y filas, es que los minutos construyen diques que estorban y obstaculizan la fluidez de los detalles y el romanticismo. Desmantelo los mecanismos de las horas, desarticulo los engranes de los días, destruyo los sistemas de medición, quizá porque en el amor y la vida me encantan los rostros de la autenticidad, el viento de la libertad y los rasgos de creatividad interminable. No me agrada la rutina. Me apasiona la originalidad. El tiempo y el espacio son medidas y trazos matemáticos para las actividades cotidianas, lejanas al delirio de un amor. Estoy enamorado de ti y te amo. Tal vez sea la razón por la que sepulto el péndulo de los segundos y borro las escalas de las cintas métricas cuando busco, cada noche, la fórmula de la inmortalidad, el mundo donde la vida y los sueños tienen la misma lectura, el puente entre el plano terreno y el círculo mágico al que pretendo llevarte.

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