Estación intermedia

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Somos vida y sueño. Venimos de un mundo prodigioso y vamos a un plano mágico. Estamos temporalmente en una estación intermedia, en un puente, en algún paraje de la senda. Este es el paisaje de nuestro itinerario. Es nuestra realidad. Aquí estamos, en medio de la vida, ante cumbres y precipicios, cada uno con el equipo de experiencias pasadas, con las provisiones que dispusimos para la travesía presente, con las luces y las sombras de lo que somos y de los ciclos que protagonizamos. De cada uno es responsabilidad definir el destino y la ruta, construir puentes y escaleras, ir a la cima, donde aparecen los amaneceres, o descender e internarse en la penumbra de los abismos. Durante la caminata, cada ser humano tiene oportunidad de enfrentar experiencias, asimilar lecciones, medirse y evolucionar, o permanecer atado a los grilletes de la mediocridad o del mal y resbalar irremediablemente. Las estaciones intermedias son eso, la mitad o el final del camino, con tiempo para corregir el sentido de la vida. Son definición y paso hacia un destino. La bitácora de viaje se escribe cada día, y hay unas muy intensas, plenas e interesantes, y otras, en cambio, mediocres, negativas y rutinarias. La bitácora describe los capítulos y detalles que se experimentan durante el paseo; aunque también revela, al final, la personalidad y el destino del viajero.

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Paseo interminable

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

… me di cuenta, entonces, de que por alguna causa mágica y sutil coincidimos en una estación en la que sin perder rasgos e identidad, ella ya estaba en mi morada y yo en la suya. Le pedí que sonriera porque la nuestra no sería una relación pasajera, caprichosa o provisional. El nuestro, definí, es un amor para hoy, mañana y siempre, aquí, en el mundo, y allá, en el plano etéreo donde el principio es fin y el ocaso, en tanto, aurora. La abracé en silencio, prolongadamente, hasta que ambos sentimos en nuestro interior las ráfagas de la inmortalidad. De pronto, abrimos los ojos y ya estábamos en los jardines del mundo y en los paisajes del cielo

Al confesar mi anhelo de compartir los días de la existencia contigo, me refiero, precisamente, a excursionar en los instantes, hacer parada en los momentos felices y dejar atrás las estaciones desoladas y sombrías con sus minutos de desventura, siempre juntos, con la alegría de sabernos parte uno del otro, de tal manera que las luces y las sombras no confundan ni distraigan nuestra senda porque sólo son eso, una dualidad, el sí y el no de la vida, para probarnos durante la jornada. Mi invitación es una carta abierta, un sobre con los boletos a la ruta interior y a los confines del mundo y el universo. Te propongo pasear por la vida y recrearnos y ser dichosos en los parajes y escondrijos que ofrecen las vivencias, los sueños y las ilusiones, en la temporalidad y en los planos de la inmortalidad. Cada día, acaso sin percibirlo, hemos construido una historia, un guión que te inserta en mí y me incluye en ti, hasta envolvernos en una nube de colores inimaginables que a ambos transporta a la maravillosa aventura de la existencia. Más allá de los asuntos mundanos con sus claroscuros, quiero pasear contigo, reventar las burbujas de ensueño, recibir y empaparnos con las gotas de una lluvia de fantasías, saltar a los planos de la realidad con sus valles, abismos y cumbres, y conquistar otros planos. La vida es una expedición con alegrías y tristezas, risas y llanto, cunero y tumba, elementos inevitables, es cierto, en el itinerario que conduce a otros horizontes más plenos. Es aquí y allá donde pretendo llevarte, tomada de la mano. Quiero que caminemos hasta la línea que parece definir la frontera entre el mundo y el cielo, para darte un beso y seguir nuestra travesía. La vida, en el amor, es un viaje interminable.

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Paseo

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Contigo, la vida es paseo, detalle, alegría, recreo, poema, ilusión…

¿Y si hacemos de nuestras vidas un paseo interminable? ¿Y si al viajar por el mundo, aprovechamos todos los instantes para reír y ser felices? ¿Y si en una estación y en otra beso tus labios para llevar tu sabor y fragancia durante la travesía, y te cedo el asiento para presumir que eres una dama? ¿Y si durante nuestra estancia en una aldea, un pueblo o una ciudad, bebemos café, probamos vino y comemos queso mientras leemos un poema, escuchamos música, escribo palabras románticas para ti en una servilleta, remamos en un lago o planeamos alguna travesura? ¿Y si entre una ruta y otra, entramos a una boutique y te pruebas un vestido que no comprarás o te colocas unas botas de hule que posteriormente tendré que ayudarte a zafarlas, casi hasta jalarte por el sillón, entre bromas y risa? ¿Y si en la campiña elijo alubias o chícharos para formar tu nombre y las letras que expresen mi amor por ti, y luego los guisamos y comemos? ¿Y si esperamos el anochecer en una banca de hierro o piedra, junto a una fuente, y salpicamos nuestros rostros de gotas, mientras cantan los grillos y las cigarras? ¿Y si aguardamos hasta la aurora, tras una noche de constelación y velas románticas, para arrancar el amarillo, naranja y dorado que asoma entre las montañas, en el horizonte? ¿Y si raptamos horas al reloj para acumularlas a nuestro favor? ¿Y si ingresamos a una librería, compramos una obra y al leerla detectamos que se trata de nuestra historia? ¿Y si en algún rincón del mundo decidimos cancelar los boletos y adquirir otros a un rumbo desconocido? ¿Y si cada día, durante la excursión, te declaro mi amor? ¿Y si después de tanto andar, llegamos a la orilla del mundo, donde inicia el cielo, y saltamos a la corriente de agua etérea, entre nubes de matices sutiles? ¿Y si descubrimos, finalmente, que la ruta del amor es eso, un itinerario a los sentimientos, detalles, promesas, regalos, ilusiones, sueños y realidades? ¿Y si comprobamos que el amor somos tú y yo, la musa y el amante de la pluma?

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¿Y si convertimos los sueños en vida?

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Y si confieso que este texto me lo inspiraste?

¿Y si hoy dedicamos las horas a ser más felices de lo normal? ¿Y si arrancamos risas y desprendemos momentos para hacer de este día un capítulo hermoso e inolvidable? ¿Y si ya contagiados por las vivencias de hoy, decidimos prolongar la vida en un paseo feliz e interminable que sólo se transformará en una experiencia más bella y subyugante al llegar juntos a un puerto grandioso? ¿Y si sentimos las caricias del aire y le acompañamos en un vuelo libre y pleno? ¿Y si ya al sentir las ráfagas, entre nubes rizadas, descubrimos abajo, en la campiña y los jardines, que las flores forman nuestros nombres? ¿Y si al descender te entrego un bouquet floral para que disfrutes su fragancia y te sumerjas en sus colores? ¿Y si te invito café y pastel en algún restaurante del que sustraeré una servilleta de papel para escribir la constancia de un día especial? ¿Y si accidentalmente derramo café en mi camisa y lo disfrutamos? ¿Y si jugamos a la infancia, a la juventud, a la madurez y a la ancianidad para estar juntos siempre? ¿Y si vamos a un lago, alquilamos una lancha e imaginamos que viajamos en un yate hermoso por el mundo? ¿Y si te abrazo, en medio del lago, con la intención de ofrecerte mi amor para hoy, los siguientes días, nuestras vidas enteras en el mundo y la eternidad que espera con las puertas abiertas? ¿Y si musito a tu oído que la vida se consume cada instante y que la mejor fórmula para no enfrentar el desencanto y la tortura que provoca la caminata de las manecillas es el amor mezclado con alegría e ilusión, el encanto de un alma resplandeciente y la historia que se escribe y comparte con todos sus claroscuros? ¿Y si jugamos a que te encuentro en una banca de hierro o piedra, en un jardín de ensueño, junto a una fuente de rumores exquisitos, para decirte que fui educado para ofrecer amor fiel, detalles y alegría a una dama? ¿Y si admito que tú eres la dama que presentí y busqué siempre? ¿Y si te expreso que compartiremos el sí y el no de la vida, las auroras y los ocasos de cada día, siempre con la idea de cumplir nuestras aspiraciones y transformar los sueños e ilusiones en una historia inolvidable y suprema? ¿Y si te doy un beso para que siempre lleves mi sabor? ¿Y si después de conversar, reír, pasear y jugar, disfrutamos platillos deliciosos y vamos al cine, al teatro, a las tiendas de ropa, a caminar por las callejuelas pintorescas? ¿Y si al anochecer, ya en casa, cada uno repasamos nuestro día especial y decidimos que los que siguen, durante nuestra estancia en el mundo y los que pulsan en la inmortalidad, deben ser idénticos en alegría, amor, enamoramiento, ilusión e intensidad? ¿Y si convertimos los sueños e ilusiones en vida? ¿Y si transformamos la vida en sueños e ilusiones? ¿Y si te pregunto si a esta hora del día ya te dije que te amo?

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