He guardado las letras de mis poemas

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

He guardado las letras de mis poemas con la idea de entregártelos en otra fecha, algún día -el menos esperado, quizá-, cuando aparezcas de nuevo en mis sueños y en las andanzas de mi vida. He desarticulado cada palabra de mis textos poéticos con la intención de conservarlos como fiel recuerdo y vivir de nuevo, al leerlos, la emoción y la ilusión de sentirme tan enamorado. He desmantelado de los cuadernos y de las libretas las historias que compartimos para que nadie hurgue, cuando no estemos, lo que es tan nuestro. He atesorado las páginas que escribí, inspirado en ti, como las abuelas al colocar, en sitios especiales de sus roperos, los objetos tan queridos. He desbaratado palabras, textos, poemas y cartas, acaso sin darme cuenta de que, al guardar las letras, los acentos y los signos de puntuación, me llevo pedazos de nosotros. He recogido del camino las flores que cultivé para ti porque deseo, en otro plano, entregarte el jardín cautivante que te prometí, un paraíso como el que uno suele imaginar cuando se enamora. He reservado, para otro instante, los rumores y los silencios, las confesiones y los secretos y los encuentros y los desencuentros de la historia que es tan nuestra y que llevamos en nosotros. He recolectado, en mis encuentros conmigo, tus perfumes y tu sonrisa, tus memorias y tus olvidos, tus anhelos y tus motivos. He desarmado las páginas escritas que ahora, ante el delirio de las horas y de los días, son hojas secas que el viento desprende de los árboles y que se asolean, solitarias, en las calzadas de los parques. He apartado de la historia, nuestros capítulos, los relatos y los idilios que tienen tu nombre y el mío, enlazados en instantes de felicidad, para que nadie los altere ni haga creer a otros que el amor no existe. He guardado las letras de mis poemas, no porque ahora no te ame, sino con la intención de conservar eternamente lo que es tan nuestro.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Los colores y las fragancias de las noches

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Me pregunto, cuando, en las noches, admiro los luceros que decoran la bóveda celeste, ¿quién los hizo plateados, a la distancia y ante mi mirada, aunque sus colores, en la proximidad, sean otros? Aparecen, como las letras de un verso, en las páginas del firmamento, libres y hermosos, cautivantes y magistrales, como para que uno no se sienta desolado. Los astros, las estrellas y los elementos del universo parecen sustituir, en las horas nocturnas, los matices de la naturaleza, aquí, en el mundo. Tan exquisita es la creación que, en las noches, cambian los perfumes, son diferentes a las fragancias matutinas y de la tarde, especiales para atraer y embelesar a los artistas, a los enamorados, a la gente buena, a aquellos que sienten dentro de sí la inmensidad que pulsa en todas partes. Cuando, en las noches, percibo los aromas que exhalan los árboles, las plantas, las flores, la tierra y la lluvia, me doy cuenta de que forman parte de una fórmula prodigiosa, de una receta que milagrosamente se repite. Al caminar descalzo sobre el césped, a una hora de la noche, adivino los colores que, al amanecer, regala la naturaleza a los sentidos; también siento, al andar, el palpitar incesante de la vida, con sus voces y sus sigilos. La gente duerme. Algunos trasnochadores están reunidos y atienden sus asuntos, sus motivos, sus sentidos. Yo deambulo, en la noche, en busca de colores y perfumes para, inspirado, plasmar mis letras en las páginas que esperan mi retorno, con pedazos de fragancias y de matices que recolecto.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

He notado

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

A quienes se marcharon de este mundo

He notado, esta mañana, al despertar, que la vida pintó las frondas de los árboles e insertó hojas de intenso verdor y talló las innumerables cortezas, decoró los paisajes con flores de bellos matices y exquisitas fragancias y texturas, colocó los helechos a la sombra de los bosques, conservó los pliegues turquesa y jade del océano, acumuló incontables gotas de agua para formar espejos en los lagos y reflejar la profundidad del cielo o pasear y regalar sus encantos por medio de las cascadas y los ríos. He notado, al amanecer y retornar de mis sueños, que la vida, conmigo o sin mí, continúa su sendero, abundante y sin apegos, indiferente al empleo que se haga de sus movimientos y de sus pausas. He notado, también, que la flora y la fauna se saludan, con la misma emoción e intensidad de siempre, para seguir, cada una, en su multiplicidad de formas, sus caminos, sus encomiendas, sus motivos y sus razones. He notado que, en los pájaros de hermoso plumaje y vuelo libre, el concierto es incesante y maravilloso, y que no para la vida en sus faenas, que todo tiene un lenguaje, un significado, un destino, un sentido. He notado, este día, al explorar sus minutos y sus horas, al escudriñar sus momentos, que la vida ha plasmado sus historias, sus poemas, sus rumores y sus silencios, sus colores y sus formas, como una artista que a todas las criaturas regala sus prodigios, hasta recordar a las almas que tiene una conexión infinita a paraísos que empiezan en uno, si así lo desean; sin embargo, no te veo a mi lado, no te encuentro en el camino, ni tampoco a ti, ni a ustedes, y, a pesar de todo, los siento en mí, en mis profundidades, en la morada de mi ser, como si fuéramos identidades que palpitan en un todo, y miro, feliz, las huellas que dejaron en mí.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Cada letra, cada palabra, cada texto

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Cada letra es un pétalo, una flor, una hoja, un pedazo de árbol, un fragmento de tantas palabras que se escriben y a veces se pronuncian y en ocasiones se callan, igual que el viento que, al soplar, envuelve su aliento en murmullos o lo encapsula en silencios. Cada palabra forma parte de la narración o del poema, del cuento que arrulla a los niños o de las novelas que emocionan a los lectores, de los versos que enamoran y dan paz y armonía. Cada texto, en el arte, es un deleite, un regalo que se entrega, una noche o a cualquier hora, a alguien muy amado y especial, a los lectores, a la gente que se deleita al recibirlo. Cada letra abraza a la que uno traza al lado y, juntas, fabrican cuentos, novelas, relatos, poemas, como las gotas de lluvia al acumularse y formar charcos que reflejan la profundidad del cielo, las siluetas de los árboles y de las montañas, los rostros y los paisajes, incluso lo que parece resultar inalcanzable. No hay trucos ni engaños en las palabras que uno escribe porque vienen de los sentimientos y de las ideas, a veces con la esencia de paraísos y en ocasiones con la arcilla del mundo, en una inspiración que no termina nunca y con una labor incansable. Cada letra pura la escribe uno lejos de los escaparates, de las cámaras y de los reflectores, porque, al crear palabras, al integrarse a las páginas, al ser, simplemente, textos, derraman su encanto y su magia, un prodigio que viene de las almas y de un infinito que palpita incesante y provoca la vida, el aire, lo bello, el agua, el amor, lo sublime. Cada letra que se junta, arma palabras que obsequian lo más prodigioso, los destellos y los suspiros que parecen venir de Dios, de la creación, de la naturaleza, del alma. Cada letra, cada palabra, cada texto.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Otra definición de arte en un párrafo

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

El arte consiste en introducirse en las profundidades del ser, explorar las vetas que existen en sus rincones inconmensurables, escuchar los rumores y los silencios del alma y de Dios y descifrar, finalmente, su lenguaje y sus mensajes, para, más tarde, transmitirlos a la humanidad, a través de letras y palabras, colores y formas, melodías y pausas, de tal manera que los relatos, los poemas, los murales y los lienzos pictóricos, las esculturas y la música, hablen suavemente, susurren a los oídos de arcilla y a la esencia y ofrezcan pedazos de cielo y conduzcan a otras fronteras, donde la luz infinita alumbra a quienes se atreven a sentirla.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Un poema silencioso, un texto callado

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Hay silencios que, a veces, parecen sepulturas, hondos vacíos que callan todo, carentes de epitafios y de nombres; pero también existen sigilos que dicen tanto, a pesar de la inexistencia de palabras. Hoy recurro a tales silencios, y lo hago con la intención de que hasta usted lleguen y los escuche desde su interior. Son pausas, este día, en las que, al no trazar letras, al evitar sonidos, compongo un poema inspirado en usted, un texto inusual que le confiese mi plan de cultivar orquídeas, rosas y tulipanes para regalarle, cada amanecer, pétalos cargados de gotas del rocío, suspiros y una historia irrepetible con la locura de un amor que no se puede ocultar. Hay silencios que de improviso aparecen cuando uno escribe, espacios que quedan al descubierto, en los que caben su nombre y el mío, con todo lo que sentimos. Se trata de páginas que uno prefiere que queden en blanco, ausentes de palabras, con el propósito de que hablen al oído, que susurren y que el viento, al arrastrarlas, las lleve hasta la habitación donde usted vive, sueña y duerme. Son expresiones sigilosas, mensajes desprovistos de líneas y de sonidos, simplemente porque, en ocasiones, callar dice todo. Hay silencios que provocan que uno, en la buhardilla de escritor, en el taller de artista, decida que las páginas naveguen a otras rutas, como este día lo hago al sentirme inspirado por usted. Los silencios, cuando vienen del interior, ofrecen mensajes libres de ornamentos y de antifaces, acaso por pertenecer al alma, quizá por ser tan puros, tal vez por su significado. A usted le dedico un poema silencioso, un texto callado, con la idea de decirle tanto.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Un poema dulce

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Usted es un poema dulce, una letra que provoca mis más hondos suspiros, una palabra y otra más que pronuncio inspirado cuando la siento con un tanto de mí. Usted es mi historia, la novela de mi existencia, el texto que la incluye en mi biografía. Usted es el perfume que cada mañana, al despertar, penetra por mi ventana; el color que me invita a zambullirme en los matices del amor y de la vida; la textura delicada por la que deslizo mis pinceles y la reproduzco como los lagos lo hacen cuando asoma la profundidad del cielo en sus amaneceres y en sus anocheceres. Usted es el rumor y el silencio de mis conciertos, las pautas y los susurros de mi vida, la sinfonía que la transforman en nota con la idea de que yo, al reproducir los signos del pentagrama, en el piano o en el violín, escuche la elegancia y la sencillez de su voz. Usted es, en todo caso, la musa del artista, el delirio de mi amor, la letra de mis textos, con su mirada y su sonrisa que acentúan y dan énfasis a las palabras que me inspira. Usted es, también, mi amor cuando siento tanto desamor en el mundo, mi compañía al encontrarme tan solo, mi voz al callar por completo, mi mirada al reconocerme en sus ojos, mi abecedario al escribir a cierta hora, mi canto al sumergirme en mis motivos y en mis silencios. Usted se parece tanto a las flores que enamoran, a las estrellas que alumbran mi sendero, al mar que trae y se lleva nuestros alientos y perfumes, a ese juego llamado amor y vida. Usted es, ante todo, la dulzura de mi poema.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Correspondencia entre el arte y la naturaleza

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Y cuando escuché que los rumores y los silencios del mar se transformaban en letras y en palabras y los susurros del viento ya eran relato, poema, narración, me di cuenta de que el arte se expresa en cada detalle y rincón. Y cuando miré los colores que los pinceles dejaban en el lienzo, descubrí que se trataba de la policromía de la naturaleza, de los matices de la creación, que la mano y la inspiración del artista reproducían en pedazos de sublime belleza y encanto. Y cuando presencié el espectáculo de los bosques y de las montañas, con sus formas y sus trazos, y oí con atención los conciertos de las cascadas y de los ríos, supe que mucho había de su presencia en las esculturas y en la música. Así aprendí que entre el arte y la naturaleza, existe cierta familiaridad, hay una correspondencia implícita, una comunión que les da una razón y un sentido. El artista se sumerge en las profundidades de su ser, en las honduras infinitas que pulsan en todo y en nada, y trae consigo asombrosos e invaluables tesoros. Veo y escucho rasgos muy similares entre las obras artísticas y las expresiones de la creación. El artista es creativo y original. Como que algo trae en su esencia de quien se encarga de la decoración del mundo y del universo. Es maravilloso sentir, al leer una novela, un relato, un poema, o al admirar un cuadro o un mural, al contemplar una y otra forma o al escuchar un concierto, la presencia del mundo y del paraíso, la cercanía de las estrellas y su polvo mágico, la brisa del mar, las caricias del aire y las realidades y los sueños. Algo prodigioso hay en el arte que ofrece una correspondencia con la vida y la muerte, con la textura y la esencia, con lo que a veces no es posible descifrar de otra manera. Existe una correspondencia, más la inspiración del artista.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Algo tiene el arte

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Algo tiene el arte. Me recuerda, cuando lo escribo, los poemas y los textos de un paraíso que siento en mí y percibo aquí y allá, en el mundo y en el universo, en el barro y en la esencia. Leo sus razones y sus delirios en las hojas que se desprenden de los árboles al sentir las caricias del viento y en las gotas de lluvia que forman charcos y reflejan la profundidad azul del cielo. Algo tiene el arte. Sus formas y su policromía son, parece, trozos que flotan para que uno, al mirarlos, no olvide que existe lo tangible y lo etéreo. Algo tiene el arte. Al escucharlo, creo, y estoy seguro de que así es, que tiene mucho de la voz de Dios y del lenguaje de la creación. Algo tiene el arte. Cuando me inspiro y escribo, me transformo en flor y en helecho, en estrella y en oleaje, en tierra y en viento. Algo tiene el arte. Me recuerda a Dios cuando escribe sus guiones, al pintar y al decorar sus creaciones y sus formas, y al darles sonidos, pausas y silencios. Algo tiene el arte. Cuando escribo, sé que emulo, en pequeño, la inmensa tarea de la creación. Algo tiene el arte. Es la encomienda que traigo conmigo, mi razón, mi sentido, mi motivo. Algo tiene el arte. Enamora, cautiva, encanta. Eleva y lleva al bien, a la realización, a la plenitud, a la textura y a la fuente infinita. Algo tiene el arte. Es una forma de definir y expresar el mundo, el cielo y el infierno, la temporalidad y la eternidad, las cargas y las liviandades, los sueños y las realidades. Algo tiene el arte. Obsequia pedazos de vida. Algo tiene el arte. Abre las puertas de mi interior y descubro a los del ayer, a los del pretérito, a los de hoy, a los de mañana, en un palpitar con múltiples rostros que describo y vuelvo letras que dicen tanto y callan todo. Algo tiene el arte. Lo descubro en mí y no puedo renunciar a su linaje, a la encomienda de escribirlo, a la alegría de compartirlo. Algo tiene el arte.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Somos artistas, escritores, poetas

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Somos de papel y de tinta, de letras y de palabras; pero también, no lo olvidemos, de sentimientos y de ideas, de sueños y de realidades. Traemos el lenguaje del paraíso y del infierno, de la temporalidad y del infinito, para describirlos en una novela, en un cuento, en un poema, en un texto, que nuestros lectores recolectan con sus sentires y sus pensamientos, con sus motivos y sus razones, en la búsqueda de sí mismos y de las cosas que no podrían explicarse de otra manera. Hablamos con Dios, con el bien y con el mal, con la sonrisa y con el enojo, con la alegría y con la tristeza, con los seres humanos -los de antes, los de entonces, los de hoy y los de mañana-, con personajes reales y ficticios, con las luces y con las sombras, con todas las criaturas, para deleite de nuestro público, dentro de lo que la gente llama tiempo y espacio. Bebemos agua del manantial; a veces, al contemplar el mundo, padecemos sed. Vivimos y morimos para enseñar a otros el prodigio de existir. Relatamos. Somos coleccionistas y relatores de historias. Artistas, escritores, poetas, eso somos felizmente. Entramos a la morada de Dios, a la fuente de luz infinita, a los recintos más desolados y sombríos, a los hogares de la gente, a las casas de todos los seres de la creación, con el respeto que nosotros, los artistas, recibimos. Somos monarcas y pueblo, libres y esclavos, aire y tierra. Experimentamos todo con la intención de sentirlo y transmitirlo a la gente, a los lectores, con vibración intensa. Miramos, al caminar por el mundo y al final de la jornada, a la gente que parte con sus cargas y sus liviandades, con lo bueno y con lo malo, mientras nosotros, los artistas, los escritores, los poetas, comprobamos, por añadidura, el cumplimiento de nuestra encomienda. Y es que, sin nuestros delirios, parece, no habría estrellas. Somos de papel y de tinta, de esencia que fluye y de textura arcillosa, de agua y de arena, de cristal y de piedra. Somos eso, artistas, escritores, poetas.

Derechos reservados conforme a la leyY Copyright