Dedicatoria

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Y si te digo que no hace falta escribir un nombre en este espacio porque la destinaria de mis dedicatorias, bien lo sabes, eres tú? ¿Y si al leer estas líneas, los dos decidimos pasear felices por la temporalidad del mundo y la eternidad del cielo?

La locura y magia de este amor provocan que en cada letra y flor deposite un deseo, un regalo y todas mis ilusiones, como lo hice una noche al colocar mis anhelos, sueños y sentimientos en las estrellas, en los luceros y el polvo del universo, para que siempre que los contemples, quedes arrobada y percibas mi presencia. Una dedicatoria a quien tiene nombre de ángel y uno ama, no se conforma con plasmar sentimientos en una tarjeta que resguarda un sobre con membrete; es, pienso, una sonrisa que refleja la mirada dulce, un beso tierno, instantes de silencio, horas de diálogo, momentos de juego, abrazos, capítulos que se comparten, una vida que se entrega. La dedicatoria que hoy te entrego, no es un papel, es mi promesa de dedicar los días de mi existencia a cultivar detalles en la tuya, amarte toda la eternidad, reír y llorar contigo, ser tu otro yo sin que pierdas identidad, cuidarte mucho, consentirte tanto que seas muy feliz. Al escribir esta dedicatoria, te entrego no un papel con tinta sepia, sino mi amor, mis obras, mi vida, mis ilusiones y mi alma, como resguardo las tuyas en mi ser, para escribir juntos una historia tan dichosa que el cielo abra sus puertas con la intención de eternizar nuestro guión. Una dedicatoria para ti no son palabras; es, ante todo, una promesa de amor hecha realidad.

Promesa

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Esta promesa es para ti. Es tan bella y sublime, que me parece increíble que un barquito de papel pueda transportarla en la inmensidad del océano. Ahora creo entender que el amor es superior a cualquier fuerza

Construyo un barco de papel, una embarcación que deseo entregar a las olas turquesa para que la internen por el mar y se convierta en viajera incansable, con tu nombre y el mío inscritos, una carta y una promesa de amor eterno, precisamente con la intención de que la tinta se diluya e impregne al océano. Así, la tinta sepia llegará a las profundidades marítimas, mirará al cielo y navegará por todo el mundo para compartir la intensidad de un amor especial y mágico, con una promesa que pretende cruzar puentes de cristal, recibir polvo de estrellas y llegar hasta la puerta de la eternidad. Quiero que el viento sople y conduzca el barco de papel hasta una playa hermosa, donde al hundir tus pies en la arena blanca y sentir la espuma en tu piel, lo recibas, percibas la fragancia de mi perfume, reconozcas mi caligrafía y leas la promesa que siempre he hecho a tu corazón que late con el mío, a tu alma que también siento en mi interior: te amaré eternamente, te consentiré, te haré muy feliz y formaremos parte de la historia más bella, sublime y conmovedora. Te adelanté el contenido que lleva el barquito de papel, acaso porque te amo tanto y pretendo suprimir las fronteras del tiempo, quizá por creer que el mar y el viento pudieran embelesarse con la promesa que te hago y los sentimientos que te ofrezco, tal vez por desear mirar tus ojos para descubrir nuevamente nuestros reflejos y experimentar en el interior la alegría de recibir el regalo que Dios nos entregó: el amor que cada instante compartimos.