La fórmula

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

… mi fórmula consiste en amarla con alegría y emoción, como si cada día fuera el primero y último de nuestra historia. La amo tanto…

Dicen, en el mundo, que el amor es temporal y algún día se extingue. Hay quienes piensan que es un estado de ánimo propio de la juventud, los artistas y los ilusos, acaso por estar confundidos y suponer que el romanticismo es un atuendo que difícilmente se consigue en las tiendas donde los maniquíes aparecen asomados en aparadores, entre reflectores y tonalidades, o quizá porque resulta complicado mantener un estilo de vida auténtico y fiel, con detalles y sonrisas todos los días, promesas y fantasías, sueños y realidades, vivencias e ilusiones. No todos están dispuestos a enamorarse de alguien por su esencia, por la brillantez de su interior, y menos llegar juntos hasta la hora postrera, cuando las arrugas, el agotamiento, las canas y las enfermedades desvanecen los otrora rasgos de belleza pasajera. Prefieren naufragar y que las olas los conduzcan a parajes lejanos, a otras siluetas, a caras lozanas, a cuerpos juveniles. Muchos se sienten atraídos por los rostros y las formas, y huyen cuando asoman el cabello plateado y la rugosidad, el cansancio y la amnesia, o al necesitar la otra persona un abrazo consolador, una mano que la sostenga y un pañuelo que seque sus lágrimas en los instantes cruentos. Algunos detienen mi caminata con el objetivo de preguntar cuál es la fórmula para que el amor no muera. Sonrío, pienso en ti y respondo: “es primordial vivir enamorado. En mi caso, todos los días expreso a mi musa que con la emoción, alegría e ilusión de la primera vez, me siento cautivado por ella, que estoy profundamente enamorado y que la amo. Al identificar su nombre con el de un ángel o llamarle trozo de cielo, principio de eternidad y color de mi vida, la incluyo en los días de mi existencia terrena y en la eternidad. Le soy fiel y se lo reitero cuando le recuerdo que al mirarla por primera ocasión, comprendí que no habría cita para alguien más. Constantemente le repito que siempre tendrá mi amor, admiración, consentimiento y respeto. Trato de cubrir su camino de detalles y me transformo en el caballero capaz de inventar, diseñar y fabricar la silla más hermosa para una dama. Destaco mi asombro ante sus cualidades femeninas, su código de vida, sus principios. La admiro. Muchas veces me he preguntado cómo arrancar un suspiro a la eternidad para regalarlo a nuestros corazones y que comprueben que el amor nunca muere cuando es auténtico y fiel. Tal es mi amor por ella. Trato de ser aurora en sus ocasos y noche en sus días para así complementarnos y enriquecer nuestras existencias. Sonreímos y jugamos mucho. Volamos libres y plenos, envueltos en el amor y ausentes de contratos y grilletes. Evitamos los disfraces y buscamos las horas de alegría y los instantes de silencio. Queremos ser felices aquí, durante nuestra estancia mundana, y allá, donde el silencio son los rumores del alma y de Dios, y los susurros del cielo provienen de las mansiones del ser. ¿Un consejo más? Claro, la amo con tal alegría e ilusión como si cada día fuera el primero y último de nuestra historia”. Por cierto, ¿recuerdas mi emoción cuando te declaré mi amor? Parecía un niño feliz y emocionado, seguramente porque el amor auténtico y puro conserva los matices del alma y el cielo. Y sí, con aquella exaltación confieso nuevamente que estoy enamorado de ti, me embelesas y te amo.

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El encanto del abecedario

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Me encanta el abecedario porque con sus letras armo promesas, regalos, ideas y sentimientos para ti. Transmiten la locura de este amor. Forman nuestros nombres, participan en nuestra historia y susurran a tus oídos palabras del cielo y el código de un romance irrepetible 

Todos los días camino por la playa, donde hundo los pies en la arena y las olas de la inspiración me trasladan a rutas insospechadas, hasta que me sumerjo con mi red en las profundidades del abecedario, entre arrecifes coralinos y rocosos, con la intención de sustraer letras, vocales y consonantes que enlazo en mi taller de artista para componer los poemas que te dedico a una hora de la mañana y otra de la noche.

Entre los pliegues jade, turquesa y zafiro del océano, descubro los acentos, la gramática y los trazos de las letras que fundo en la forja de mi buhardilla de escritor e inserto en las páginas del más bello de los poemarios, en la constelación y en el pentagrama del aire y la lluvia.

Armo palabras cortas y extensas, líneas, párrafos, textos. Son para ti. Deslizo los pinceles, igual que el pintor, con el objetivo de que los matices de la paleta alegren su significado; golpeo el cincel con el martillo para darles forma, detalle y sentido, como lo hace el escultor al formar su obra magistral; les agrego música con la finalidad de que los rumores del amor y la creación te acompañen siempre.

Más tarde, contemplo mi obra. Inserto mi nombre para que al llegar a ti, sepas que soy su autor y que cada texto contiene sentimientos, ideas, detalles, promesas, momentos y confesiones de un gran amor.

Obtengo las letras más hermosas. Las limpio y les entrego la encomienda de sujetarse unas con otras para que su lectura, ante tu mirada, sea la cartografía de estrellas que te conduzca al cielo que prometí buscaremos los dos durante nuestras horas de amor y silencio.

Ahora sabes que al zambullirme en el mar del abecedario, no solamente busco letras y palabras, acentos y gramática; buceo en las profundidades, entre las grietas donde surge el agua del océano y parece como si existieran filamentos sutiles que conectan al universo, al pulso de la creación, a ti y a mí, a la naturaleza, para entregarte mi más fiel amor.

No son letras ni palabras, las mías, trazadas en los fragmentos de un cuaderno, en las ruinas de una esperanza o en el naufragio de un recuerdo. Se trata de signos que expresan el lenguaje de nuestras almas, los sentimientos que forman la historia que nos une, el palpitar de un gran romance. Son palabras respaldadas por sentimientos e ideas, cimentadas por capítulos reales, sostenidas por vivencias, recargadas en ti y en mí, en nuestros sueños, encuentros, promesas, juegos, risa e ilusiones.

Gozo al entregarte cada texto. Encerrado en el silencio y la soledad de mi taller, entre libros y papeles, escribo durante horas, igual que el artífice que pretende crear el collar más cautivante de perlas y diamantes, quizá porque nuestra labor, en el arte, consiste en transformar la lluvia en gotas de cristal.

Intento escribir con maestría cada día para llegar a ti, a tus sentimientos, a tu alegría, a tu amor. Navego con mis letras e ilusiones, con mi epopeya y mi historia, para que los latidos de tu corazón y el mío siempre repitan el encanto y la magia que nos une.

Es hora de sumergirme en las profundidades, entre letras e inspiración. Quiero tejer palabras con hilos muy finos de oro y plata, precisamente con la intención de recordarte que mis textos te pertenecen porque eres tú quien me los inspira. No somos de aquellos que suelen propiciar encuentros en la esquina porque el amor, lo sabemos, es algo más que un deseo o una estación fugaz; es un proyecto, una realidad y un sueño en el mundo y la eternidad, y mis letras te lo repiten cada instante. Si un día, también con letras, aseguré que al mirarte la primera vez entendí que no esperaría a nadie más en la morada de mi vida y mis sentimientos, hoy sé que ambos, al fundirnos en el encanto de una historia irrepetible, hemos encontrado los colores del amor como anticipo, sin duda, de las tonalidades de un cielo sin final, donde cada palabra, al escribirla para ti, resplandecerá y se convertirá en gotas de alegría y vida. En eso consisten las palabras del amor, en hacer feliz realidad lo que uno inscribe al sentirse inspirado.

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Algunos sueños…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Una noche te soñé y al otro día te descubrí en mi alma, en mi vida y en mi historia

Algunos sueños se quedan en la almohada, en cierto rincón inexplorado del ser, cual náufragos en la inmensidad del océano; pero las promesas e ilusiones es posible convertirlas en realidades cuando uno las coloca en globos de colores, burbujas de fantasía y estrellas plateadas una mañana de enamoramiento y locura o una noche apacible y romántica. Los sueños se trazan desde profundidades insospechadas, donde uno flota y descubre siluetas, ecuaciones, fragancias, tonalidades e historias, y se vuelven reales al despertar y buscarlas aquí y allá. Es preciso conseguir que sus fórmulas y magia los transformen en perlas preciosas. Tal vez si una noche soñaste que las flores, al sentir deslizar las gotas del rocío, mostraban palabras enternecedoras, yo pueda saltar la cerca de tu jardín con la idea de componer poemas que hagan vibrar tu corazón y al universo, o escribir tu nombre y el mío en todas las hojas de los árboles y en los pétalos de fina textura, con las palabras que nos identifican y la historia que compartimos. Me he propuesto correr a tu lado las mañanas, tardes y noches de lluvia para hacer de cada gota un motivo de alegría, un encuentro de amor, una sucesión de detalles, un paseo inolvidable, un sumario de ilusiones y realidades, un regalo y muchos más, miradas dulces y una colección de abrazos y besos que transporten nuestras almas hasta fronteras de encanto y parajes de ensueño. Si algunos sueños se quedan en la almohada, yo colocaré a tu lado una flor antes de que despiertes como magia y cumplimiento de mis promesas.

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Promesa

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Hoy te dije que te amo?

Es cierto, en cada flor descubrirás un detalle, un regalo, un secreto bello, una promesa de amor que mi corazón hace al tuyo, y en las estrellas, al descender el manto nocturno, percibirás un guiño y otro, la alegría de la vida, el encanto de reír y jugar, la magia de caminar juntos, el embeleso del enamoramiento y los capítulos interminables, excelsos e inolvidables de nuestra historia; sin embargo, al abrazarte, mirar tus ojos y darte el más tierno de los besos, comprenderás que tú y yo somos un alma que palpita y resplandece aquí y allá, en la finitud y en la inmortalidad. Un amor como el nuestro es el amanecer, las gotas del rocío, el follaje que se mece al recibir las caricias del viento, las nubes que transitan pasajeras con sus formas caprichosas, el oleaje al besar la arena, las gotas de lluvia una tarde de verano, el columpio del parque, el horizonte dorado entre el océano y el cielo, la noche de incontables luceros. En las flores y en las estrellas descubrirás, no lo niego, los regalos que reservo para ti; pero en los latidos de mi corazón escucharás una confesión de amor cada instante de tu existencia, con la promesa de envolver tus días con el rostro de la felicidad.