Propuesta de un encanto

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Me enamoré. Sin renunciar a mi silencio y a mis horas de aislamiento, dejé atrás mi soledad habitual y le propuse acompañarme por las rutas del mundo, los parajes del firmamento y las moradas del cielo, es decir, le declaré mi amor y la invité a ser uno con dos rostros e identidades libres y plenas, a una unión tan hermosa que irradie luz eternamente

Mi propuesta es amarte siempre, aquí y allá, ahora y después; mi intención, trazar los esbozos de un romance inagotable, convertir en realidad nuestras ilusiones, escudriñar y vivir los sueños que compartimos; mi estrategia consiste en enamorarme de ti cada instante, hoy, mañana y los días que siguen, con asombro y renovación; mi plan se basa en tener tu sabor y entregarte el mío, en darte mi esencia y portar tu fragancia, señal inequívoca de que pertenecemos a la misma casa y caminamos juntos, libres y plenos, tomados de las manos, hacia rutas excelsas. Mi táctica es permanecer unido a ti, igual que un amanecer extraordinario que vuelve dorado el trigal y parece abrazar las montañas y la llanura, mirarse retratado en la piel acuática que refleja la profundidad azul del cielo, las nubes rizadas de rostros inmaculados y el paso de las aves, las horas y las estaciones, o similar al atardecer, cuando las tonalidades amarillas, naranjas y rojizas del sol arrullan la playa y ofrecen un auténtico espectáculo de amor al fusionarse, en el horizonte, con el océano, para posteriormente arrullarlo y retirarse a dormir una noche apacible y estrellada o de tempestad implacable. Quiero amarte, de tal manera que siempre seamos nosotros, tú y yo, sí, tú con un yo muy tuyo y yo con un tú demasiado mío, cada uno con el palpitar de su corazón, con la alegría e ilusión de quienes se reconocen en algún paraje del universo, más allá del tiempo y el espacio, igual que los matices esmeralda, jade y turquesa del océano transforman sus pliegues en espuma blanca que besa la arena y se lleva su sabor a otros caminos. Somos destino. Venimos de una casa de amor. Retornamos a una morada de alegría y sentimientos. Si mi propuesta es que tú tengas un tanto de mí y yo mucho de ti, y si hablo de la fusión del sol y el océano en el horizonte, es porque se trata de un planteamiento que tiene un sentido, un rumbo, un destino, ya que habla, precisamente, de unión dispuesta a compartir la luz del amor, la alegría de existir, la belleza que nos rodea, los tesoros de nuestro interior y los de la creación, la dicha y el encanto de ser, aquí y allá, hoy y eternamente, tú y yo.

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