Apenas alcanza el tiempo…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Tienen una misión, un quehacer, un encargo. Saben que la vida es un río que fluye incesante, entre remansos, cascadas y rápidos, y que el agua, al estancarse en la orilla, ennegrece y se vuelve pútrida No olvidan que los días de la existencia apenas alcanzan para amar, sonreír, hacer el bien, aportar, dejar huellas indelebles, retirar los abrojos y las piedras del camino, tender puentes y ser felices, o, al contrario, arrugar el semblante ante los rasguños de la mediocridad, el odio, la tristeza, el miedo, la desdicha y los sentimientos negativos. Los años se fugan, entre un suspiro y otro, para no volver más. Los hombres y las mujeres que se dedican al arte, a la ciencia, a obras humanitarias, al conocimiento, a tareas excelsas, no se distraen en asuntos baladíes ni en superficialidades porque tienen presente que la vida se compone de instantes, momentos fugaces e irrepetibles que parecen indiferentes al destino que les den los seres humanos. Los genios de la humanidad no maquillan sus existencias ni les colocan atuendos innecesarios. Se entregan a sus obras, a sus investigaciones, a sus luchas, a sus sueños, a sus conquistas, que les acompañan día y noche, a toda hora, en cualquier lugar, sin tregua. Son quienes tienen la responsabilidad de trazar rutas grandiosas, alumbrar los senderos y llevar sobre sí la carga del mundo. Han aprendido que si uno desea convertir los sueños en realidades, transformar las ideas y los deseos en algo tangible y magistral, es necesario prepararse, creer, construir, trabajar arduamente y hasta enfrentar críticas, obstáculos e intereses opuestos. Quienes son más esencia que arcilla, concilian su naturaleza y viven en armonía, con equilibrio y plenamente, generalmente resultan personas más auténticas y felices. Si los artistas, los científicos, los humanistas y los pensadores, con su capacidad, talento, creatividad, imaginación, originalidad y sensibilidad, no desperdician los ciclos de la vida en superficialidades y tonterías, y apenas les alcanza el tiempo para concretar sus obras grandiosas, con mayor razón las personas comunes deben aprovechar los días de sus existencias en su realización humana, y no se trata de convertirse en personajes famosos; simplemente, es necesario dar lo mejor de sí, conducirse con rectitud, extender las manos a quienes las necesitan, ayudar a los menos afortunados, practicar cotidianamente los pequeños detalles y actuar con sentimientos e ideales nobles. En la medida que nuestras vidas sean ejemplares, sumemos y multipliquemos pensamientos, actos y sentimientos positivos, seremos hombres y mujeres extraordinarios, cautivantes e irrepetibles. Lo mismo valen un barrendero y una costurera que un intelectual o un magnate. No son la colección de apetitos alcanzados ni la presunción de joyas y opulencia, ni tampoco una cara disfrazada con pinturas sintéticas, lo que engrandece a la humanidad; lo que la hace superior es algo muy diferente, su humildad, su amor, sus detalles, sus valores, su dignidad, su respeto, sus convicciones, su libertad, sus sueños, sus aspiraciones, su riqueza interior, su autenticidad. Apenas alcanza el tiempo, es verdad, para amar, ser felices y evolucionar.

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Secreto de un amor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

De nadie podría ser amante de la pluma porque sólo tengo una musa, y eres tú. Compartimos un gran secreto

El secreto de este amor consiste en despertar y dormir enamorado de ti, como si cada día fuera el primero y el único para abrazarte y sentir los latidos de nuestros corazones, besar tus labios y llevar conmigo tu sabor, mirar tus ojos y descubrirnos juntos, tomar tus manos, impregnar tu fragancia y percibirte a mi lado. Es sentirte conmigo, ser fiel y pensar en ti, aunque en ese momento cada uno permanezca ocupado en sus tareas. Es llegar a tu encuentro con la misma emoción, alegría e ilusión del día en que te declaré mi amor. Es cerrar la puerta a la rutina, el enojo, la infidelidad, el resentimiento y las dudas. Es decorar tu existencia con detalles, procurar tu alegría, reír contigo y limpiar tus lágrimas y retirar las piedras del camino si es preciso. Es admirarte y respetarte. Es convertir tu felicidad en la mía. Es construir escalones, caminos y puentes con la intención de conectar al mundo con el cielo para así compartir una historia sin final. Es diseñar esferas con sueños e ilusiones, pero también liberarlos con el objetivo de transformarlos en vivencias, realidades, anécdotas. Es acompañarnos siempre. Es hacer de nuestros días jornadas maravillosas e inolvidables, y del destino que anhelamos un sueño conquistable. Es nacer cada instante. Es darse cuenta de que aunque mi vida podría continuar sin ti, siempre te dibujaría e inventaría porque ya formas parte del pulso de mi ser. El secreto de este amor consiste en que eres mi musa y yo, en tanto, tu amante de la pluma, fórmula que sólo tú y yo entendemos y sentimos.

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