Que nadie les arrebate sus sueños y su imaginación, sus anhelos y sus ilusiones…

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Nunca permitan que les desbaraten sus sueños y sus ilusiones. Impidan que les roben sus locuras y sus anhelos. Cuiden su imaginación y su creatividad, sus motivos y sus fantasías. Y que nadie apague sus alegrías y sus sonrisas. Cada día, a pesar de que a veces haya momentos de tempestades, disfrútenlo plenamente, contentos, lejos de aquellos que, por vibrar a escalas tan bajas, provocan dolores, tristezas, males y naufragios. Eviten que arranquen la inocencia a los niños y las ilusiones a los adolescentes y a los jóvenes. La pretensión local y global es robarles sentimientos, ideales, fantasías, imaginación, sueños, ilusiones y anhelos con el propósito de vaciarlos y transformarlos en marionetas insensibles y ciegas, en títeres enajenados y autómatas, en muñecos procesados en serie. Sean creativos y originales. Vivan demasiado y sueñen mucho. Si alguna vez desarticulan a la humanidad y la convierten en maquinaria, ausente de sentimientos y de ideales, de pensamientos y de sueños, de anhelos y de ilusiones, de creatividad y de imaginación, los hombres y las mujeres se volverán seres programados para cumplir tareas, parecidos a los robots y con el patético semblante de quien solo es un organismo biológico con determinada vigencia. No permitan, por ningún motivo, que saqueen e incendien sus ilusiones, creatividad, sueños, fantasías, anhelos e imaginación.

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Al medio mes

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Apenas hace días preparabas la celebración de fin de año, entre burbujas de alegría, ilusión y fantasía, y hoy, al despertar, notaste que el calendario señala poco más de la mitad del mes de enero- interrumpió la vida y me preguntó-: ¿Qué hiciste en medio mes? ¿Transcurrieron los minutos, las horas, los días, con tu alegría y optimismo o, simplemente, con enojo y tristeza? ¿Renovaste tu vestidura interior, la ruta a tu ser, o te encuentras desgarrado? Piensa. Reflexiona en tus sentimientos, ideales, motivos, ilusiones, actos, palabras, sueños y pensamientos. ¿Fueron nobles en el lapso del primer medio mes del año? ¡Mídete! ¿Sentiste, pensaste, hablaste y actuaste bien, cultivaste pequeños detalles y te comportaste grandioso para ti y los demás? Si hicieras un balance del primer medio mes del año -oh, enero, enero que escapa tan rápido-, ¿definirías ese fragmento de tu vida como parte de un capítulo irrepetible, bello, inolvidable y maravilloso?

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El talento de quien siente admiración, respeto y asombro ante la vida

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Conozco una mujer que experimentó los horrores de la Segunda Guerra Mundial y que, no obstante, ama la vida y recorre sus caminos con alegría, rectitud y sabiduría. Ha viajado por el mundo. Lo conoce muy bien porque no se conforma con el paseo superficial que le ofrece cada lugar. Es una buscadora de historias, detalles, rostros, formas, costumbres, motivos y tradiciones. Siente deleite al conocer gente, al recorrer vestigios de otras horas y al descubrir estilos de vida que, generalmente, pasan desapercibidos por los turistas comunes. Entra a los mercados, a las ruinas, a los barrios, a los escondrijos del mundo. Toma fotografías con sensibilidad y talento, capta imágenes con la pasión de quien siente asombro, respeto y admiración ante los detalles y el milagro de la vida. Es una mujer inagotable que sabe que el tiempo y la vida son para experimentarlos plenamente, dejar huellas y trascender. Vive en Alemania, al lado de su familia, con el deleite de compartir sus letras y sus colores, sus palabras y sus fotos, con lo que ha encontrado al caminar por el mundo. Ella, Rosemarie Schade, es una dama, una de esas personas que, al conocerlas y tratarlas, no se olvidan por su amabilidad, su educación, sus valores y su experiencia. Hoy, simplemente, le dedico este espacio con el arte de mis letras.

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Las flores que cultivo

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Cultivé flores en el jardín de la casa, en las macetas, en el bosque, y pronto descubrí que se multiplicaban, envueltas en el prodigio y en el encanto de la vida, igual que mis poemas y mis textos, inspirados en usted. Con cada palabra pronunciada dulcemente, abrieron una mañana y otra, cubiertas por el rocío, tan enamoradas como yo de usted. Al mirarla yo a usted, los colores de las flores -lilis, orquídeas, rosas, tulipanes- pintan nuestras miradas y les dan un sentido, una dirección, un motivo. La textura de los pétalos, la fragancia que desprenden, la elegancia de sus siluetas y la belleza de sus rostros, me recuerdan siempre el parecido con usted, con usted que es de arcilla y de esencia, con usted que es flor y tallo, con usted que cada mañana y en las noches, en las madrugadas y en las tardes, me abraza al entregarle los suspiros de las gardenias. Las flores que hoy le entrego, son criaturas minúsculas que, al acomodarlas en algún sitio especial, le recuerdan el amor que le tengo. Son trozos de mis poemas, de mis textos, de mi vida, que buscan un camino, una puerta a sus sentimientos, una respuesta al amor que le tengo.

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¿Y tu familia?

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Existe una tendencia global de desbaratar a la familia. Se trata de un juego perverso, una ecuación peligrosa, un plan que se ha aplicado gradualmente, desde hace años, con cierta intencionalidad. La gente está tan distraída y parece fascinada con el encanto cibernético, con las apariencias y las lejanías que alguien, y otros más, hacen creer y sentir que se trata de realidades, que no se da cuenta de que la familia es una fórmula que se desmorona. Al enfrentar a los opuestos -empleados-patrones, alumnos-profesores, hombres-mujeres, menores-adultos-, también se incluyó, en tan nefasto paquete, a los hijos y al padre y a la madre, a los nietos y a los abuelos, a los sobrinos y a los tíos. El proyecto de destruir a la familia, implica deshilvanar tejidos, abrir brechas, dejar boquetes irreparables, separar, dividir. Al ejercicio del poder absoluto, le estorba el modelo de la familia. La vida es cambiante y dinámica; sin embargo, temas como el de familias equilibradas, respetuosas, educadas y armoniosas, son principios fundamentales que deberían de considerarse intocables. Por ser la base de sociedades desarrolladas, fuertes y sanas, la familia representa un valor significativo. Una familia apegada a los valores, al bien, a la verdad, a la armonía, al respeto, a la unidad, a la educación y a la dignidad humana, es una fortaleza incorruptible que impide el paso del mal y sus terroríficos atentados. En cambio, una familia rota, ausente de principios y de solidaridad, cicatrizada por el resentimiento, la confrontación y la rivalidad, deja innumerables puertas abiertas al mal, a los desencuentros, a los vicios, a la destrucción. Como ejercicio, uno debe voltear a su familia y medir el grado positivo en que se encuentra o, al contrario, descubrir los rasgos de agotamiento y muerte que la acosan. Una familia íntegra, sumada y multiplicada aquí y allá, en todo el mundo, se volverá la muralla que necesitamos para evitar la usurpación al ser humano que planea la élite global. No es lo mismo una casa que un hogar.

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Un poema dulce

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Usted es un poema dulce, una letra que provoca mis más hondos suspiros, una palabra y otra más que pronuncio inspirado cuando la siento con un tanto de mí. Usted es mi historia, la novela de mi existencia, el texto que la incluye en mi biografía. Usted es el perfume que cada mañana, al despertar, penetra por mi ventana; el color que me invita a zambullirme en los matices del amor y de la vida; la textura delicada por la que deslizo mis pinceles y la reproduzco como los lagos lo hacen cuando asoma la profundidad del cielo en sus amaneceres y en sus anocheceres. Usted es el rumor y el silencio de mis conciertos, las pautas y los susurros de mi vida, la sinfonía que la transforman en nota con la idea de que yo, al reproducir los signos del pentagrama, en el piano o en el violín, escuche la elegancia y la sencillez de su voz. Usted es, en todo caso, la musa del artista, el delirio de mi amor, la letra de mis textos, con su mirada y su sonrisa que acentúan y dan énfasis a las palabras que me inspira. Usted es, también, mi amor cuando siento tanto desamor en el mundo, mi compañía al encontrarme tan solo, mi voz al callar por completo, mi mirada al reconocerme en sus ojos, mi abecedario al escribir a cierta hora, mi canto al sumergirme en mis motivos y en mis silencios. Usted se parece tanto a las flores que enamoran, a las estrellas que alumbran mi sendero, al mar que trae y se lleva nuestros alientos y perfumes, a ese juego llamado amor y vida. Usted es, ante todo, la dulzura de mi poema.

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Y quien no se atreva…

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Y quien no se atreva, finalmente, a abrazarse a sí mismo y a la gente que le rodea, se condenará a permanecer roto durante el resto de su vida. Amar y entregar lo mejor de sí, no significa rebajarse, perder la libertad o humillarse; al contrario, se trata de actos y gestos que denotan la grandeza interior de las personas. Y quien no tome la decisión de quitarse los maquillajes de la superficialidad, el ropaje de las apariencias, el pelaje de la avaricia y de tantos odios, sentimientos negativos y miedos, utilizará muletas y vendajes toda su existencia para desplazarse dentro de su enorme o pequeño infierno. Cada ser humano, en masculino o en femenino, en minúsculas o en mayúsculas, construye sus paraísos y sus infiernos, aquí, en el mundo, como anticipo de lo que anhela dentro de la escala del infinito. Y quien no borre de su rostro los gestos de arrogancia, tristeza, amargura, intolerancia, desdén, resentimiento, desamor, indiferencia y ausencia de sentimientos nobles, dibujará en su semblante lo que realmente es, sin importar su aparente y pasajera belleza física ni su cuantiosa fortuna, y menos su poder. Es legítimo trabajar y reunir una fortuna, mostrar una apariencia agradable e incluso hermosa, y disfrutar los banquetes y los placeres de la vida, evidentemente sin olvidar que solo se trata de estaciones pasajeras y de momentos que se diluyen, porque lo más valioso y permanente es, sin duda, el tesoro que se trae en el interior y que se expresa para bien de uno y de los demás. Y quien no vacíe sus manos de cosas inservibles con el objetivo de dedicarlas al servicio del bien, la verdad y la justicia, cargará liviandades y pesos innecesarios durante la jornada. Y quien no se atreva a amar, a aportar lo mejor de sí al mundo y a las criaturas que coexisten en sus parajes, a retirar la piedra y la enramada del camino para que otros pasen, a hacer el bien, a derrumbar los muros y las fronteras del mal, a enseñar la verdad y a construir puentes de armonía, libertad, desarrollo integral y paz, en algún instante, cuando más lo requiera, se descubrirá atrapado en su propia celda. Cada uno diseña, en consecuencia, el oasis y el paraíso que desea o el desierto y el infierno que le es propio por su nivel evolutivo y su vibración. Uno traza y edifica cielos o infiernos para sus vidas y sus sueños. Y quien no se atreva…

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Despierto de una historia llamada año pasado

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Amanece. Despierto de una historia llamada año pasado. Vengo de realidades y de sueños que, inesperadamente, envejecieron y se desvanecieron o que, a pesar de su longevidad, deambulan en el camino, entre silencios y rumores. Las persianas del año que apenas ayer permanecían abiertas y por las que entraban la luz y las sombras -oh, cuán breve es la vida-, cerraron la posibilidad de saltar por la ventana y entrar. Habría que romper los vidrios. Apenas hay rendijas que permiten asomar a hurtadillas, igual que cuando uno, nostálgico, descubre y remueve las huellas y las remembranzas ocultas en los escombros del pasado. No es recomendable entrar a esas habitaciones clausuradas si no se está preparado. Cualquier neófito enfrenta, al ingresar a tales recintos del ayer, el riesgo de extraviarse en los laberintos intoxicados de penumbra y tristes suspiros. Del ayer, parece, solo hay que recolectar las lecciones, los recuerdos hermosos; pero uno debe continuar su andar por la senda porque hasta la flor más cautivante, de textura fina, policromía mágica y perfume delicioso, se marchita. Es preciso seguir la ruta, a pesar de las ausencias y de las presencias, de la miel y de la amargura, de los pétalos y de las espinas. Durante la caminata, uno descubrirá otras ventanas cerradas y abiertas, con el sello inconfundible de cada año; pero resulta perentorio llegar temprano, ser puntual, en la cita con la vida -la vida terrena y la vida infinita-, antes de que los furgones, en la estación, partan a otros rumbos, a destinos insospechados. Vengo de un tiempo que ahora es, simplemente, ayer, pasado, historia. No conviene permanecer inmóvil en la esquina del tiempo, en las avenidas y en los cruceros del ayer, del hoy y del mañana, porque la vida humana podría sufrir, en cualquier momento, un descalabro. Advierto que la ventana del año que recién inicia, se encuentra abierta e invita a pasar, a disfrutar y a experimentar los encuentros y los desencuentros con la vida, las dulzuras y las amarguras que destila la existencia, los motivos y los destinos que uno elige y que a veces se presentan. Sé que la vida, en mundo, consta de un período, está marcada por una caducidad; en consecuencia, he decidido saltar por el balcón, entrar por el ventanal junto con la luz del amanecer y el resplandor de las estrellas, con la idea de gozar los días y las noches de mi existencia. Desconozco cuántas ventanas quedan reservadas para mí, con cada año marcado; sin embargo, estoy dispuesto a entregarme al oleaje de la vida para sentirla en armonía, con equilibrio, plenamente, y así llegar a otra orilla sublime y paradisíaca, hermosa e infinita. Entro por la ventana del año que, humanamente, ha nacido, con un canasto pletórico de experiencias, dispuesto a hacer de mi biografía una historia maravillosa e inolvidable. Los invito a entrar por la ventana y a salir, conmigo, antes de que llegue la noche y caiga el cortinaje tan pesado.

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Mi destierro voluntario

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Antes de que lean mi texto, deseo agradecer a mis familiares, amigos, lectores, compañeros blogueros y seguidores, un año más a su lado. Realmente es una bendición y una fortuna sentirlos parte de mi historia. Reciban mi afecto, mi gratitud y mi reconocimiento. Les deseo lo mejor de la vida para 2022 y lo años que siguen. Santiago Galicia Rojon Serrallonga.

Mi destierro no contempla distancias ni rejas. Es voluntario. Encontrándome tan cerca, estoy lejos. Estando tan distante, me encuentro próximo. Es un retiro libre, una ausencia temporal, de esos aislamientos que uno, a veces, elige en determinada estación, a cierta hora, en algún momento de la existencia, con la idea de sumergirse en sí y descubrirse en las profundidades del ser, entre el oleaje de la realidad presente y del infinito. Es, simplemente, un encuentro conmigo, una reconciliación propia y con la vida. No me he marchado. Aquí estoy, cerca, muy próximo, aunque a veces parezca tan lejano. Me encuentro en mí, en las profundidades de las aguas etéreas, con el objetivo de recibir cada gota y retirar el barniz que, en ocasiones, al andar por el mundo, se pega a la textura e intenta cubrir la esencia. Estoy refugiado en mí, sin barrotes ni celdas, libre y voluntariamente, para reencontrarme, si acaso me he perdido, y retornar pleno y sonriente, con mis letras y mis sentimientos, con mi arte y mis pensamientos, con mis ideales y mis actos. Sencillamente, es un destierro temporal, un aislamiento periódico, para renovarme y unirme a ustedes con lo mejor de mí, con lo que soy.

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Y así termina un año más…

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Y así termina un año más en nuestras vidas, como las botellas y las copas con vino tinto que permanecen abandonadas sobre la mesa tras el brindis, los abrazos, las remembranzas, las felicitaciones y los recuentos, unas pletóricas, otras a la mitad y algunas vacías. Se parecen tanto a los seres humanos. Todo es tan efímero y relativo. El confeti y las serpentinas quedan desolados y se mezclan con los vasos rotos, con las envolturas vacías, con las risas y las lágrimas. Y así se va un año más de nuestras existencias, con las ausencias y las presencias que se tuvieron, los encuentros y los desencuentros, las cargas y las liviandades, las alegrías y las tristezas, las formalidades y las ocurrencias. Se pierde y se gana. Se nace y se muere. Unos buscan la felicidad, el placer, la realización y la verdad en el exterior, en cosas que también se desgastan y caducan. Olvidan sumergirse en sí y desentrañar los mensajes ocultos de la vida y expresados en todas las criaturas. Y así se consumen los instantes postreros, los últimos minutos del año peregrino, entre recuerdos y olvidos, balances y proyectos, en un anhelo de vivir más o de morir ya. Y así se retira el año -un año más-, indiferente, y queda menos tiempo de vida, seamos niños o viejos, porque la caducidad es tan real como nuestro temor a la despedida material. Y así avanza el tiempo, intolerante a pausas, dispuesto a seguir su camino, sin tregua, al lado de la vida y la muerte, con aperturas y recortes, con las notas y las pausas que existen en cada detalle, en todos los motivos. Y así terminan las oportunidades de amar, sonreír, hacer el bien, tender puentes, derribar fronteras y dejar huellas, y surgen, si aún se dispone de salud y de vida, otras estaciones, algunos plazos, para llevarlo a cabo y rectificar el itinerario. Y así desfilan los minutos y los días, las semanas y los meses, junto con los rostros y los nombres con apellidos, hasta diluirse y perder significado. No pierdas el tiempo y la vida en asuntos baladíes e intrascendentes, y menos en odios y temores, ni tampoco en crueldades ni en arrebatos. Y así aparece el encanto de aprender que el paseo por la vida, en el mundo, no consiste en enamorarse del odio, la avaricia, el miedo, la ira, las riquezas materiales acumuladas sobre el sufrimiento de otros, la estulticia y las superficialidades que corren por drenajes de apariencia engañosa. La vida no es una moda. Es una aberración dedicarla a una biografía egoísta. Se aprende a vivir. Cada ser humano trae un nivel evolutivo, un proceso, una razón. Y así se va la vida, tomada de la mano del tiempo, y quedan espinas y veneno en aquellos que cambiaron las amabilidades y las sonrisas por rostros desencajados e irascibles. Y así se acaban los capítulos de la existencia. Acéptate, aprende a reconciliarte y a perdonar tus errores y fracasos. No sufras por lo que ya se extinguió, por lo que no tiene porvenir, ni por lo que aún no llega a ti. Y una vez que te sientas libre, regálate un abrazo desde las profundidades de tu ser. Abrázate con amor y sinceridad. No abraces a otros sin antes hacerlo contigo mismo. Y así escapan el sí y el no de la vida, mientras el cunero de madera o de metal cambia sus rasgos y se vuelve lápida. Abraza y saluda a la gente -a tu familia, a tus amigos, a tus compañeros, a todos- y dile cuánto la amas. Que tu sonrisa refleje la alegría, el equilibrio, la paz, los sentimientos y la armonía de tu interior. Y así llega la madrugada y pronto amanece con otra fecha. Ya es otro año, un año que inicia y que también dará el último suspiro. Cierra el telón del año que se apaga y reinicia la obra con el que enciende su flama. No olvides agradecer tantos beneficios. Realiza un balance de tu existencia y planéala mejor. Recuerda, además, que la mudanza de un año a otro solo es una cifra para organizar tu vida y tus estaciones. Las fechas carecen de atributos mágicos para llevarse los problemas y dispersar cosas buenas. Los estados de ánimo, la decisión del cambio, la determinación de evolucionar, surgen del interior. Y así transcurren los años, hasta que uno ya no despierta más en este mundo de amaneceres y anocheceres. No esperes, como tanta gente, a que tu vida finalice para lamentar y llorar por lo bueno que pudiste hacer y no llevaste a cabo. Vive en el bien y en la verdad. Ámate. Ama a tu familia, a todas las expresiones vivas y yertas que coexisten en el mundo. Y así, en un furgón, escapan los colores y los perfumes de la vida y el tiempo. Prepara, a través de tus sentimientos, tu raciocinio, tus palabras y tus actos, el camino de regreso a casa, el retorno al hogar infinito, el reencuentro con la luz que irradia desde tu ser y forma parte de una fuente inagotable de vida. Y así concluye el tiempo y se va la vida, en el mundo.

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