Le ganó la pasión

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Le ganó la pasión. Se define como físico, filósofo y académico mexicano; pero quizá su afán de transitar a la historia o tal vez sus compromisos con la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, de la que fue rector antes de que lo convirtieran en gobernador, tuvieron mayor peso que la lógica. Resulta que a menos de un mes de que concluya su gestión como mandatario michoacano, Salvador Jara Guerrero pretende sumar un lastre al de por sí quebranto económico que mantiene hundido al Gobierno de Michoacán, y es que desea que los legisladores locales aprueben la desincorporación del edificio que ocupa la Secretaría de Turismo para cederlo a la institución universitaria, específicamente a la Facultad de Derecho.

Evidentemente, quienes integran la ya casi saliente legislatura local, tampoco se distinguieron durante su ejercicio por su brillantez; al contrario, los abusos, la ignorancia y los pleitos fueron los puntos que la destacaron y colocarán en la historia como una de las más mediocres. En todo caso serían ellos, los diputados, quienes podrían aprobar irresponsablemente la propuesta del gobernador michoacano.

De acuerdo con los empresarios, el Gobierno de Michoacán, sumido en una deuda millonaria, debe rentas a particulares hasta por tres años. Su incapacidad financiera le impide cumplir sus compromisos. Lo peor es que si logra que el Congreso del Estado apruebe la cesión o regalo del edificio público a la institución universitaria, la Secretaría de Turismo tendrá que ser trasladada a una sede nueva en la que pagará renta de su de por sí menguado presupuesto, el cual, por cierto, cada año es menor gracias a la falta de sensibilidad de los legisladores.

Lejos de que su cierre de gobierno sea magistral, la administración jarista arruinará más a los michoacanos. Si la donación del inmueble es originada por un compromiso, un acto altruista, un sentimentalismo o el afán de pasar a la historia, definitivamente los michoacanos no tienen la culpa de tales lucubraciones e impulsos. Las condiciones económicas de Michoacán y México son desfavorables como para tomarse la libertad de obligar a una dependencia a abandonar su casa y pagar renta. Eso significará que el escaso presupuesto se fugará más en cuestiones de gasto corriente que en aplicarlo en promoción turística.

Habría que tomar un lápiz y hojas para hacer cuentas. La actual administración estatal invitó a trabajar en sus dependencias a innumerables amigos, recomendados y académicos que ganan sueldos bastante elevados y que en realidad no son necesarios en sus cargos. Si en vez de despilfarrar los recursos del erario público en favorecer a esa nueva casta de funcionarios, la actual administración hubiera ahorrado para construir un edificio dentro de Ciudad Universitaria, ahora no habría necesidad de despojar a la Secretaría de Turismo de su sede y dejarla desnuda.

Es incongruente que mientras a nivel federal se califica la actividad turística como estratégica y prioritaria, en Michoacán se le minimice y hasta se le arrebate su edificio a una dependencia tan importante.

Michoacán tiene dos vocaciones: la turística y la agropecuaria. Traer armadoras de vehículos y otros inventos de funcionarios respaldados por aplausos, es soñar porque ni siquiera existen condiciones para cristalizarlo ni se perciben intenciones por parte de la clase política. Así que el turismo y el campo son las dos fortalezas de Michoacán y lejos de debilitarlas y ahogarlas, es preciso impulsarlas.

Despojar de su sede a una dependencia estratégica como es la de Turismo, no es lo mismo que encontrarse parado ante alumnos en un aula y realizar algún experimento científico, filosofar o escribir números y borrarlos en el pizarrón. Por si no lo sabe la clase política, el turismo en Michoacán aporta el 8.7 por ciento del Producto Interno Bruto y genera más de 160 mil empleos directos, sin contar, desde luego, a un número superior de 40 mil artesanos.

¿Qué pensaríamos de una familia que enfrenta quebranto económico, diferencias y problemas, y que lejos de fortalecerse, decide regalar su casa para posteriormente rentar una? Eso es lo que acontece en Michoacán.