Invitación de la vida

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Entre el vuelo de la gaviota, las nubes de formas caprichosas que desvanece el viento y el susurro del oleaje interminable, detecto las voces de Dios y los gritos de la vida que me invitan a experimentar mis días en armonía, con equilibrio y plenamente. Todo, en la naturaleza, tiene un lenguaje que conlleva, finalmente, a un principio y a un final, a un amanecer y a un ocaso, con la alegría y la esperanza de que la vida se renueva cada instante entre una estación y otra, como si el mensaje fuera claro y señalara que cada instante es único y hay que protagonizarlo con sencillez, nobleza y sabiduría para así  superar las pruebas, dejar huellas y trascender. Encuentro y disfruto los colores y sabores de la manzana, las uvas y los frutos que una vez fueron semilla y arrancaron de la tierra y el aire los nutrientes para expresar su naturaleza. Sirven sin esperar algo a cambio. Siento la lluvia que me empapa, hundo los pies en el barro y abrazo el tronco de un abeto hasta sentir el palpitar de la vida y más allá, allende la corteza interpretar el lenguaje de Dios que me dice que la muerte no existe porque sólo hay etapas, cambios, y que la eternidad es hermosa e inicia en el alma, en el interior, y se prolonga a planos insospechados.

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El recolector

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Un día caminaba solitario por la calzada y te descubrí conmigo en una banca, alegre y tierna. Entonces comprendí que ni siquiera el tiempo puede alterar la historia que compartimos. Una imagen que desafía a la embarcación de los años es, parece, destello de la eternidad, y allí, en el ayer, el hoy y el mañana, te encontré conmigo

He notado que ahora soy recolector de letras dentro de la comarca del abecedario, donde armo palabras e ideas que dictan los sentimientos que me inspiras; también atrapo las hojas que el viento desprende de los árboles y acumula en tapetes amarillos, dorados, naranjas y rojizos, en las que escribo las frases que tú y yo conocemos e identifican nuestros juegos y romance. Colecciono los murmullos del aire, las voces del silencio, los rumores del universo y los susurros de una mañana feliz y memorable con la idea de plasmarlos en las páginas del pentagrama y transformarlos en música que pronuncie nuestros nombres y relate la historia que compartimos. Recorto flores que cubro de arcoíris y atrapo fragancias para envolver el encanto de nuestro perfume y sabor en un bouquet de belleza indescriptible. Junto minutos y horas en un canasto con la intención de agregarlos al reloj de pared cuando estamos juntos, quizá por mi deseo de eternizar cada instante feliz y mágico a tu lado. Reúno toda la arena de las playas, las gotas que componen el mar y las estrellas que cintilan en la pinacoteca celeste porque en cada una coloco esperanzas, ilusiones, magia, sueños, alegría, regalos, vivencias, paseos y sorpresas para la construcción de una historia de amor dichosa e inolvidable. Atesoro auroras y ocasos en un arcón para compartir la promesa que ofrecen cada día y noche a tu lado. Compilo tus labios, mirada, sonrisa, manos, detalles, cabello y voz con la finalidad de reconstruir tu presencia cuando estoy solo. Guardo tu aroma y sonrisa para mis momentos de ensueño y mis horas de realidades. Recojo tus huellas para caminar a tu lado y conservo el pulso de tu corazón para que lata con el mío al ritmo del concierto de la inmortalidad.

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