Y pregunto, ¿quién eres?

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Quién eres, si no una envoltura hermosa con textura de orquídea y rostro de mujer? ¿Quién eres, si no una mirada en femenino? ¿Quién eres -me pregunto cada noche, mientras escribo mis obras-, si no la musa de mi inspiración? ¿Quién eres -insisto-, si no una luz que ilumina el maquillaje natural de tu arcilla? ¿Quién eres, si no la dama de un caballero que solo aprendió a escribir, amar y vivir? ¿Quién eres -me cuestiono asombrado-, si no mis letras y mis suspiros, mis horas y mis años, mi finitud y mi eternidad? ¿Quién eres -perdona tanta interrogante-, si no la locura de este amor? ¿Quién eres, que te siento a la entrada y en el interior de mi alma? ¿Quién eres -interrumpo tus actividades cotidianas para que contestes-, si no el tú que siento en mi yo? ¿Quién eres, cuando duermo, en la noche, mientras en sueños te miro, con tu cara de niña, patinar sobre la nieve? ¿Quién eres, si te descubro en los aromas y en los colores de primavera, en los arcoíris y en las gotas de verano, en el aliento y en la hojarasca de otoño y en los copos de invierno, aquí y allá, a toda hora, en las mañanas y en las noches, en las tardes y en las madrugadas, al mediodía y no sé a qué hora? ¿Quién eres, si apenas ayer jugábamos al amor y a la vida en un paraíso escondido, en nosotros mismos, en nuestro refugio? ¿Quién eres, si no mi poema, mi yo desde ti, mi tú desde mí, uno y otro en el mundo y en el infinito, ambos en versiones humana y etérea, en un amor que no se extingue y se siente y escribe en tu nombre, en el mío, en los dos, al amar, reír y volar libre y plenamente?

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Quiero que las flores abran sus pétalos

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Quiero que las flores abran sus pétalos cuando recorro el jardín, en las mañanas y en las tardes, e incluso en los momentos abreviados y somnolientos de la noche, para que atrapen mi perfume y tú, al recibirlas en una canasta con listones de colores, percibas mi aroma y sepas que yo, tu escritor, soy el remitente. Anhelo que el viento arrastre, entre la hojarasca yerta, las páginas con mis letras, los trozos de mi poemario, con la idea de que escuches, entre los rumores y silencios que suelen aparecer en sus ráfagas, mi voz, el lenguaje que, enamorado, te ha expresado, una y otra vez, que el mundo es la entrada al cielo si se hace de la vida una colección de horas, días y años felices e intensos, con alegrías y detalles. Deseo mezclar las lágrimas emotivas que derramo, cada noche, al escribir una palabra y otras más, enamoradas, solo para ti. Tengo la ilusión de que un día y una noche, y tantos más, ya no tengan instantes ni los apresuren, como ahora, las manecillas nerviosas e inquietas del reloj, porque significará, entonces, que hemos trascendido y convertido el mundo -oh, nuestro mundo- en el paraíso que soñamos.

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De cada detalle

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Tomo de las orquídeas y de los tulipanes sus fragancias y sus matices con la idea de impregnarlos en cada letra que te escribo, en las palabras que susurro a tus oídos cuando el viento juega con tu cabello y lo enreda en mi cara. Busco, en el concierto de la lluvia, los ríos y las cascadas, las notas que reproduzco al acercarme a ti y expresar, simplemente, “te amo”. Descubro en cada amanecer, y en las tardes y en las noches, un motivo que rompa la monotonía de los relojes -sus manecillas, sus engranajes y sus péndulos inagotables-, para jugar y amarnos, como en nuestra infancia perdida en un paraíso lejano, y así, felices, abrir las puertas a una historia sin final, tan hermosa e intensa como nuestros anhelos y sueños. Horado, a ciertas horas, mi interior, mi ser, y busco rutas al alma, al cielo, con la intención de traerte alguna flor, un detalle o un poema, y, sencillamente, entregártelo como quien comparte los regalos que le obsequia Dios al caminar a su lado y hablarle en sus jardines. Me encanta mirar la hoja blanca y anotar las letras y las palabras que destilo al pensar en ti, al saberte tan yo como sentirme tú, en el vuelo más libre y bello de la vida. De cada detalle -los de la vida, los del amor, los de la arcilla, los de la esencia, los de mis manos- hago un motivo, construyo un sendero, tiendo un puente, fabrico una escalera, para estar contigo.

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