Cuando te escribo…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

… porque si no existieras, tendría que hurgar en los arcones del cielo con la intención de descubrirte o diseñar tu fórmula e inventarte, para así columpiarte cada noche en la luna y entregarte un poema…

Te escribo porque intento componer el poema más bello y cautivante. Deseo suscribirlo en tu corazón para que lo replique en cada latido. Quiero enlazar letras y palabras con la intención de fundirlas en la forja hasta convertirlas en metales preciosos y diamantes que brillen en el cielo, tan hermosos como las estrellas que contabilizamos una noche romántica a la orilla del lago, y parecidos a la luna donde te columpio. Mis textos aspiran ser recuento de los sentimientos que me inspiras, retratos de la magia que compartimos, música que expresamos al pronunciar las palabras que tú y yo conocemos. Canto a la locura de este amor, es cierto, pero también registro nuestra historia. El menú que el abecedario ofrece a los caminantes de la literatura, basta para escribirte la obra más romántica y subyugante, o simplemente para confesar, con la alegría e ilusión de siempre, que me cautivas y te amo. Cuando te escribo, te siento en mí y lejos de construir rejas y encarcelarte en las letras, vuelo libremente contigo, entre la profundidad del océano y la inmensidad del cielo, para juntos descubrir la grandeza del regalo que recibimos desde aquella noche de nuestro reencuentro. Hundo el anzuelo y la red para atrapar, entre la a y la z, una multiplicidad de letras que cincelo para entregártelas en una obra de arte. Escribo inspirado en ti porque si no existieras, ¿quién sería mi musa? Tendría que descubrirte entre los tesoros del cielo o inventarte. Cuando trazo letras y plasmo palabras, entrego lo que soy para que me sientas en ti. Si acompaño en mis obras la fragancia de mi perfume, es con el objetivo de que me percibas siempre. Si suelo llamarte nombre de ángel, mirada de cielo o detalle de mujer, lo hago porque se trata de calificativos que corresponden a tu definición y deseo eternizarte para así amarte siempre, hasta los parajes donde el principio y el final se funden en un sol inextinguible. Cuando escribo para ti, estoy contigo y te beso tiernamente con la idea de que lleves mi sabor. Si escribo para ti, ojos de espejo, es porque eres mi musa. Dejar de amarte equivaldría a desmantelar el universo, arruinar los jardines, arrancar las estrellas, hurtar su encanto y atraparlas en el desván. Si tejo palabras es porque el arte y tú palpitan en mi ser. Tan fácil resultaría expresar “te amo”, pero cuando escribo para ti me convierto en artífice que crea el arreglo floral más poético y hermoso.

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