De algún paraíso

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

De algún paraíso viene usted, de un edén, quizá, que visité una noche, mientras dormía y soñaba, del que traje pedazos, trozos en los que había flores y olía al perfume que tanto le encanta, fragancia impregnada, parece, con las esencias celestes de la inmortalidad. De algún rincón de mi alma procede usted, creo yo, porque de otra manera no me explicaría cómo es que la siento en mí. De alguna ruta llegó usted, por aquí o por allá, o tal vez ya la traía en mí, o, en todo caso, siempre caminó a mi lado. De algún vergel es usted, probablemente donde habitan las musas, cada una ya con el rostro, el perfil y el nombre del artista al que ha de acompañar. He escuchado que las musas son ángeles a los que Dios da forma de damas -sí, muy en femenino-, con la idea de que uno se inspire profundamente y lo emule, en minúsculas, en el interminable proceso creativo; sin embargo, confieso que desde hace tiempo me siento enamorado de usted. Me atrevo a declararle mis sentimientos para que transite del plano de mi musa de la inspiración de mi arte y mis letras, a la dama de mi vida, al ángel de mi alma. De algún paraíso viene usted.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Me pregunto

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Me pregunto demasiado cuando la miro callada, inmersa en sus cavilaciones, acaso porque me encantaría adivinar que pertenezco a su mundo de ideas y sentimientos, a sus rutas internas, a sus notas musicales, y que soy, en consecuencia, quien la distrae, es decir, su huésped, el yo al que su tú esperó siempre. Me interrogo tanto cuando percibo su alegría y su sonrisa, que hasta creo que sus juegos y sus ocurrencias son por mi causa. Imagino, por lo mismo, que me contempla en el espejo al mirarse, peinar su cabello y maquillar la belleza de su rostro. Me planteo, a cierta hora de la mañana, al despertar, si me descubrió en sus sueños, en sus quimeras, o si, al menos, encontró, en su almohada, el tulipán fragante que le envié en la noche, al pensar en usted y abrazar su alma. Me respondo, entonces, que quizá leyó el poema que escribí mientras usted dormía o tal vez escuchó el soneto que le compuse el otro día. Y vuelvo a inquirir si habrá coincidido, en algún instante del día, con los pinceles, el lienzo, las pinturas y el caballete que preparé con el objetivo de que ambos pintemos nuestra historia, la alegoría de un amor convertido en locura, en ministerio, en colores. Y reflexiono mucho porque hoy, simplemente, deseo saber si usted está dispuesta a seguir el mismo destino conmigo, y, por añadidura, quisiera preguntarle si ya le confesé que la amo.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Y asomé…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Y asomé a mi vida, en la noche, al oscurecer, cuando pensaba que ya no estabas conmigo, y descubrí, inesperadamente, tus huellas en el jardín con olor a tierra mojada, tus pisadas sobre la hojarasca y el aroma de tu perfume. Y miré desde la ventana de mi existencia, hacia dentro y afuera. y te vi, a veces silenciosa, en ocasiones con tu voz, interesada en mí, en el amor que nos convierte en tú y yo, en lo que es tan nuestro. Y abrí la puerta al creer que estarías afuera, acaso con una sonrisa, tal vez con una flor; pero recordé -vaya descuido el mío- que siempre estás adentro, conmigo, y que no espero, por lo mismo a alguien más. Y llegué al balcón de la casa, abrí el ventanal corredizo y observé, maravillado, la pinacoteca celeste con incontables mundos y luceros mágicos que colgaban plateados, y escuché el murmullo de los grillos, el lenguaje del viento al acariciar las frondas de los árboles, los susurros de la vida y de la creación, y, entonces, al voltear a mi lado, te miré y te sentí conmigo. Y así, profundamente emocionado, asomé al infinito, a nuestras almas, y te vi conmigo, inseparable, mecidos ambos en un columpio de orquídeas y tulipanes, elaborado con mucho de ti y de mí.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Los motivos

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Te amé cuando te sentí flor y supe que en verdad lo eras, al palpar tu textura y percibir tu esencia. Te amé al soñarte, al asomar a mis historias nocturnas, y descubrirte en la vida, al despertar, en las mañanas y durante los mediodías y las tardes. Te amé desde aquella noche mágica y especial en que imaginé que tú y yo, juntos, podríamos contemplar los luceros que Dios pintó en el lienzo celeste, y luego, al retirarte, miré el polvo de estrella que te rodeaba y desprendías al caminar. Te amé desde la mañana en que asomé al espejo y descubrí, ante mí, tu reflejo. Te amé ese momento en que, al escribir mi nombre, leí el tuyo. Te amé cuando te supe mujer y dama, ángel y musa, esencia y arcilla. Te amé con tus alegrías y tus tristezas, con nuestros encuentros y desencuentros, cerca y lejos, mientras el tiempo, en el mundo, se nos escapaba, en medio de los juegos del amor y la vida que compartíamos y disfrutábamos tanto. Te amé en todo momento, como hoy, durante aquel ayer y el otro mañana, al mismo tiempo que ensayábamos nuestra historia, la epopeya de un romance matizado de colores e impregnado de perfumes. Te amé, no lo niego, al sentirme con una dosis de ti y saberte con otra de mí. Te amé, es cierto, en pasado, y también, no lo niego, en presente y en futuro, simplemente por ser tú, por tratarse de mí, por ambos. Los motivos son detalles que atraen, cautivan y enamoran, y tú eres mi razón.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Repaso

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Un caballero no olvida el detalle de sorprender a su dama con una canasta pletórica de flores y la promesa de hacer de cada instante un motivo de alegría

Hoy recorro, felizmente, las rutas del amor, entre paisajes al natural y otros de luces y cristal, donde te miro conmigo, me veo contigo, en el sutil encanto de dos miradas que son una. Abro las páginas de nuestra historia y, en cada línea escrita, con sus mayúsculas y sus minúsculas, sus acentos y su puntuación, doy lectura a tus capítulos y a los míos, a lo que somos y hemos construido, hasta comprobar que tenemos un ayer compartido, poseemos un hoy que hacemos prodigioso y aseguramos, por lo mismo, un mañana sin final. Repaso, a tu lado, igual que dos patinadores sobre hielo -ella y él, tú y yo-, las horas y los días, los callejones y los remansos, los sueños y las vivencias de un amor que descubre nuestros rostros en notas de colores, en matices, supongo, parecidos a los que Dios utiliza cuando pinta los sentimientos que nos regala. Rescato de fechas lejanas momentos irrepetibles, instantes dichosos, que ilusionan, dan alegría e invitan a convertirlos en cimientos y puentes a un hoy esplendoroso y mágico, cautivante e inolvidable, entre tú y yo.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Y pregunto, ¿quién eres?

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Quién eres, si no una envoltura hermosa con textura de orquídea y rostro de mujer? ¿Quién eres, si no una mirada en femenino? ¿Quién eres -me pregunto cada noche, mientras escribo mis obras-, si no la musa de mi inspiración? ¿Quién eres -insisto-, si no una luz que ilumina el maquillaje natural de tu arcilla? ¿Quién eres, si no la dama de un caballero que solo aprendió a escribir, amar y vivir? ¿Quién eres -me cuestiono asombrado-, si no mis letras y mis suspiros, mis horas y mis años, mi finitud y mi eternidad? ¿Quién eres -perdona tanta interrogante-, si no la locura de este amor? ¿Quién eres, que te siento a la entrada y en el interior de mi alma? ¿Quién eres -interrumpo tus actividades cotidianas para que contestes-, si no el tú que siento en mi yo? ¿Quién eres, cuando duermo, en la noche, mientras en sueños te miro, con tu cara de niña, patinar sobre la nieve? ¿Quién eres, si te descubro en los aromas y en los colores de primavera, en los arcoíris y en las gotas de verano, en el aliento y en la hojarasca de otoño y en los copos de invierno, aquí y allá, a toda hora, en las mañanas y en las noches, en las tardes y en las madrugadas, al mediodía y no sé a qué hora? ¿Quién eres, si apenas ayer jugábamos al amor y a la vida en un paraíso escondido, en nosotros mismos, en nuestro refugio? ¿Quién eres, si no mi poema, mi yo desde ti, mi tú desde mí, uno y otro en el mundo y en el infinito, ambos en versiones humana y etérea, en un amor que no se extingue y se siente y escribe en tu nombre, en el mío, en los dos, al amar, reír y volar libre y plenamente?

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Quiero ser el amor de tu vida

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Quiero ser el amor de tu vida cuando escribo un poema y acaricio tu alma con letras y palabras, en los momentos en que te abrazo desde mi arte, sin abandonar el deseo de pasear contigo entre las flores que Dios pintó mientras soñábamos. Quiero ser el amor de tu vida en cualquier horario, con fechas memorables y huellas de nuestro paso al reír y empaparnos cierta mañana o tarde de lluvia. Quiero ser el amor de tu vida, como dama de siempre y caballero permanente, al inventar un detalle para ti, al recibir uno tuyo, al abrazarnos y al mirarnos a los ojos, como dos pequeños que se encuentran en los jardines del paraíso. Quiero ser el amor de tu vida cuando ríes y lloras, e hilvanar los años de nuestras existencias. Quiero experimentarlo con el milagro del amor y la vida, con las ocurrencias que tenemos, con los enojos que desdibujamos y con las ilusiones que tejemos. Quiero ser el amor de tu vida en la calzada con árboles, entre las olas, en la nieve, en las tiendas con cristales enormes y reflectores, a un lado de la chimenea, en el balcón, en la terraza. Quiero ser el amor de tu vida desde ayer, hoy y mañana, y dejar en cada página un suspiro, una palabra, un detalle, un día inolvidable. Quiero ser el amor de tu vida con nuestros sueños y realidades. Quiero ser el amor de tu vida, ahora que estoy en el mundo, y después, al saltar por las estrellas, al contemplar el universo, al platicar con Dios, al reservarte un espacio en el infinito.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Si acaso existe el tiempo

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Te amo en pretérito, desde el ayer, porque recuerdo -y las remembranzas son colecciones del pasado, si acaso existe el tiempo- que, en un paraíso, tú y yo jugábamos al amor y a la vida, entre flores, helechos y tréboles. al lado de la corriente etérea que retrataba nuestra alegría. Te amo en presente, a pesar de que los instantes se pulvericen y las horas se desmoronen, porque significa, entonces, que puedo demostrarte mi delirio, la locura y las ocurrencias de un amor que me inspiras en cada letra y palabra que sustraigo del abecedario y escribo en mi buhardilla de artista. Te amo en futuro -mañana y siempre- porque creo que tenemos porvenir. Te amo en pasado, presente y futuro -si acaso existe el tiempo-, quizá por tratarse, en parte, de la fórmula de la inmortalidad. Te amo sin edades ni fechas, convencido de que, en esencia, soy yo, eres tú, somos ambos, aunque el tiempo -si acaso existe y es el autor, y no la vida, de los rasguños que dejan signos de su paso en la piel, en la arcilla- se empeñe en marcarnos. Te amo en el ayer, en la infancia perdida, desde que éramos ángeles y polvo de estrellas; en el ahora, como tu escritor y mi musa; en el mañana, cuando volvamos a ser gotas de agua dentro de la inmensidad del océano, esencia, eternidad. Te amo desde el ayer hasta el mañana, en la aurora y en el ocaso, en cada estación donde la vida se detiene por ratos para hacernos tan felices y recordar que el tiempo no es barrera ni enemigo, sino eso, simplemente, pedazos de vida.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Si un día no estás conmigo

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Si un día no estás conmigo, acaso porque tuviste que partir a rutas distantes, mi prosa poética sentirá tu ausencia y sus letras, signos y palabras marchitarán, igual que las hojas que despiadadamente arranca el viento otoñal y dispersa en el bosque, en las calzadas de los parques y en el boulevard. Si alguna vez, por cierto motivo, partes de mi lado, volveré una tarde y muchas más a la banca de piedra, junto a la fuente, donde solíamos admirar la pinacoteca celeste, mecernos en la luna sonriente y contabilizar luceros. Si en cierta fecha indefinida, renuncias a mí simplemente porque te cansé o por no ser iguales, te extrañaré tanto que no dudo que a partir de entonces comenzaré a morir. Si una mañana o una tarde, una noche o una madrugada, me dejas, atrapado en la soledad y los recuerdos, pienso que al asomar al espejo, un tanto irreconocible y desmejorado, te identificaré en mí porque un amor como el nuestro no se desvanece ni muere con una despedida. Si en determinado momento, corres al tren y subes a uno de sus furgones, rumbo a un destino incierto, trataré de alcanzarte, y si en el camino mis fuerzas desfallecen, sentiré consuelo al voltear atrás y recordar los días y los años de nuestra historia. Si un día te encuentras en otro sitio, lejos de mí, te aseguro que construiré puentes y escalinatas con la intención de cruzar los abismos que separan al mundo del paraíso, transitar de la arcilla a la esencia, y reencontrarte en un jardín matizado de colores mágicos y envuelto en la delicia del perfume de los ángeles. Si un día no estás conmigo, te buscaré en mi alma, en mi memoria, en mis sentimientos, en mis ideales, en mis sueños, en mis pensamientos, en las huellas que dejamos.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

El deleite de una flor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Qué es una flor, si no un pedazo de amor, unas pinceladas del cielo y un suspiro de Dios? ¿Qué, si no un reflejo del paraíso? ¿Qué, si no las fragancias de los enamorados en el encanto de un tú y un yo que salva del naufragio y del final? ¿Qué es una flor, insisto, si no la sonrisa pura, la alegría y la ilusión del que la entrega y de quien la recibe?¿Qué, si no la bienvenida a una existencia y la despedida a otra? ¿Qué, si no la enseñanza de lo complejo y lo sencillo, lo superficial y lo profundo, lo pasajero y lo infinito? ¿Qué es una flor, si no la belleza y el encanto del alma, los sentimientos, la vida y el amor? ¿Qué, si no una de las obras artísticas de Dios? ¿Qué es, al poseer espinas y tener pétalos con exquisitas texturas perfumadas, si no el sí y el no de la creación y la vida?

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright